08/05/2026
Mario Alberto Kempes no fue simplemente un goleador. Fue el hombre que cambió para siempre la historia del fútbol argentino y el símbolo de una generación que soñaba con ver a la Selección levantar su primera Copa del Mundo.
Nacido el 15 de julio de 1954 en Bell Ville, provincia de Córdoba, Kempes creció con una pelota en los pies. Su talento apareció desde muy chico y comenzó su carrera profesional en Instituto de Córdoba. Poco después pasó a Rosario Central, donde empezó a demostrar que tenía un instinto goleador fuera de lo común. Sus actuaciones llamaron la atención del fútbol europeo y, en 1976, dio el gran salto al Valencia de España.
En Valencia alcanzó un nivel extraordinario. Se consagró dos veces como máximo goleador de La Liga, en las temporadas 1976-77 y 1977-78, un logro enorme para un futbolista argentino en aquella época. Su potencia física, su velocidad, su remate con ambas piernas y su capacidad para aparecer en los momentos decisivos lo transformaron en uno de los delanteros más temidos de Europa.
Pero el destino le tenía preparada una cita con la eternidad. En 1978, Argentina organizó la Copa del Mundo y Kempes llegó como la gran esperanza ofensiva del equipo dirigido por César Luis Menotti. Aunque no convirtió en la primera fase, nunca dejó de trabajar para el equipo. Cuando llegaron los partidos decisivos apareció el verdadero "Matador".
Marcó dos goles fundamentales frente a Polonia en la segunda fase, volvió a convertir ante Perú en el histórico 6-0 y, el 25 de junio de 1978, escribió la página más importante de su carrera. En la final contra los Países Bajos, disputada en el estadio Monumental, Kempes abrió el marcador y, en el tiempo suplementario, anotó el gol que encaminó el triunfo por 3-1. Argentina se consagró campeona del mundo por primera vez y él fue elegido el máximo goleador del torneo con seis tantos, además de recibir el Balón de Oro al mejor jugador del Mundial.
Ese campeonato convirtió a Mario Kempes en un ídolo eterno. Su imagen con la camiseta albiceleste, el pelo largo y los brazos en alto quedó grabada para siempre en la memoria de millones de argentinos.
Después del Mundial siguió brillando con Valencia, donde ganó la Copa del Rey en 1979, la Recopa de Europa en 1980 y la Supercopa de Europa ese mismo año. Más adelante jugó en River Plate, donde fue campeón del fútbol argentino en 1981, y también pasó por clubes de Austria, Chile e Indonesia antes de retirarse.
Tras dejar las canchas, Kempes continuó ligado al fútbol como entrenador y, sobre todo, como comentarista deportivo. Durante muchos años fue una de las voces más reconocidas de ESPN para las transmisiones en español, compartiendo su experiencia con millones de aficionados alrededor del mundo.
Su legado va mucho más allá de los goles. Mario Kempes representó el esfuerzo, la humildad y el compromiso con la camiseta argentina. Antes de Maradona, antes de Batistuta y antes de Messi, hubo un cordobés que llevó sobre sus hombros la ilusión de todo un país y la convirtió en realidad. Gracias a él, Argentina conoció por primera vez la gloria máxima del fútbol mundial.
Las generaciones cambian, aparecen nuevos ídolos y se rompen nuevos récords, pero la historia jamás olvidará al hombre que abrió el camino. Porque cuando se habla de campeones del mundo, el nombre de Mario Kempes siempre ocupará un lugar de honor en el corazón de todos los argentinos. 🇦🇷⚽
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