Alfa Yanez

Alfa Yanez

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Mi voz cuenta historias y me gusta escribir para compartir el amor en la Palabra de Dios.

08/28/2026

En búsqueda del amor ❤️🔎

Pasamos buena parte de la vida buscando amor.

Queremos encontrar a alguien que nos elija, que nos valore, que nos comprenda, que nos quiera con nuestras virtudes… y con esas mañas edición limitada que también traemos incluidas. 😂

Y buscando ser amados, a veces tocamos puertas equivocadas, aceptamos migajas, perseguimos afectos o intentamos convertirnos en alguien diferente para que no nos dejen.

Pero qué curioso…

Mientras tú buscas desesperadamente amor, el Amor lleva toda la vida buscándote a ti.

Dios no te ama cuando seas mejor, cuando tengas todo resuelto o cuando finalmente logres convertirte en esa persona que crees que deberías ser.

Te ama hoy.

Conoce tu historia completa —hasta esos capítulos que preferirías arrancar del libro 😅— y aun así decidió llamarte suyo (a).

La Palabra dice:

“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”
— 1 Juan 4:19

Quizá hoy puedas dejar de preguntar:

“¿Dónde encontraré el amor?”

Y comenzar a reconocer al Amor que ya te encontró. ❤️

Después de todo, quien descubre cuánto lo ama Dios deja de conformarse con cualquier cosa que se disfrace de amor.

¡Arriba corazones! ❤️💕
Alfa Yanez

Compártelo con alguien que necesite recordar hoy que es profundamente amado.

08/26/2026

El que no entra… se queda afuera 🚪😄

Dicen que “el que no arriesga, no gana”. Y frente a esta vieja puerta de madera pensé: cuántas veces queremos saber exactamente qué hay del otro lado antes de atrevernos a abrir.

Queremos garantías, señales, mapa, referencias… ¡y de ser posible hasta reseñas de Google! 😂

Pero la vida también requiere dar pasos de fe.

Hay puertas que tendremos que cerrar porque ya cumplieron su propósito. Otras que Dios abrirá cuando llegue el momento. Y habrá una especialmente importante que Él nunca forzará: la puerta de nuestro corazón.

Jesús dijo:
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él…”
— Apocalipsis 3:20

Quizá hoy no necesitas conocer todo lo que viene después.
Solo necesitas confiar, girar el picaporte y dar el siguiente paso.
Y si desde hace tiempo escuchas a Dios tocando…

¡Ábrele! Mira que dejar a una visita tan importante esperando en la puerta sí sería mala educación. 😂💛

¡Arriba corazones!❤️💕
Alfa Yanez

Comparte este mensaje con alguien que esté reuniendo valor para abrir una nueva puerta.

08/24/2026

Aunque esté el sol como brasa🌞☀️

Hoy te toca a tí contagiar ese calorcito.

Si el sol sale parejo para todos y nos regala su mejor cara sin pedir nada a cambio, ¡nosotros también hay que salir a encender el día de los demás con una buena sonrisa y un par de buenas vibras! Recuerda que reflejamos el amor de quien nos creó, así que camina con la frente en alto, con la cara hacia la luz y seguro de que viene algo grande para tí.😉

​«Éste sale de un extremo de los cielos, y su recorrido llega al otro extremo; ¡nada hay que se libre de su calor!»
— Salmo 19:6

¡Arriba corazones! ♥️💕
Alfa Yanez

Comparte este mensaje con aquellas personas que sientas que puede ayudarles.

08/21/2026

Alguien está pensando en ti 💭💛

Ayer y hoy me sucedió algo curioso.

Cuatro personas con quienes tenía muchísimo tiempo sin comunicarme aparecieron, casi de la nada, con mensajes y notas de voz. Algunas me contaron sus últimas novedades, otras me regalaron palabras hermosas y hasta oraciones.

Pero todas dijeron algo parecido:

“Estaba pensando en ti…”

Y yo pensé: ¡guau!

Qué bonito es saber que, mientras tú estás haciendo tu vida, trabajando, corriendo de un lado para otro, preparando la cena o peleándote con alguna contraseña que jurabas recordar 😂… en algún lugar alguien se acordó de ti.

Lo más curioso es que dos de esas personas ni siquiera me conocen personalmente.

Y eso me hizo reflexionar:

Nunca sabemos quién nos lleva en sus pensamientos.

Tal vez alguien recuerda algo que dijiste hace años.

Quizá una persona conserva una palabra de ánimo que le diste cuando la necesitaba.

Tal vez alguien escucha una canción y se acuerda de ti. Pasa por cierto lugar y sonríe. Encuentra una fotografía. Recuerda una conversación. O simplemente tu nombre aparece en su mente y decide hacer una oración por ti.

Qué maravilla pensar que vamos dejando pequeños pedacitos nuestros en la memoria y en el corazón de otras personas.

Pero entonces pensé en algo todavía más hermoso:

Si saber que alguien pensó en mí me hizo sentir tan querida… ¡cuánto más saber que Dios piensa en nosotros!

El Salmo 139 dice:

“¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena.”
— Salmo 139:17-18

¡Más que la arena!

Eso significa que no existe un lunes demasiado ocupado, una noche demasiado solitaria ni un camino suficientemente lejano donde dejemos de estar presentes para Él.

Dios no necesita mandarnos una nota de voz diciendo:

“Nomás te hablaba para decirte que estaba pensando en ti.” 😄

Su presencia ya nos lo recuerda.

Está en esa paz inexplicable que llega cuando la necesitamos. En una puerta que se abre. En una oración contestada. En una persona que aparece justo cuando hacía falta. En esa fortaleza que no sabemos de dónde sacamos.

Y sí… algunas veces quizá hasta en cuatro mensajes inesperados que llegan casi al mismo tiempo. 💛

Por eso hoy quiero proponerte algo muy sencillo:

Si alguien vino a tu mente, házselo saber.

No esperes una ocasión especial.

Manda el mensaje.

Haz la llamada.

Graba esos treinta segundos de audio.

Di: “Pensé en ti. ¿Cómo estás?”

Nunca sabes si detrás de la pantalla hay alguien que precisamente hoy necesitaba recordar que no ha sido olvidado.

Y si hoy nadie te ha escrito, quédate con esta certeza:

Hay Alguien que jamás deja de tenerte presente.

Te conoce.

Te acompaña.

Te cuida.

Te ama.

Y qué privilegio tan grande podemos decir quienes hemos puesto nuestra confianza en Él:

somos Sus hijos. 💛

Así que, si hoy alguien aparece en tu mente…

¡no lo dejes viviendo solamente ahí!

¡Arriba corazones! ♥️ 💕
Alfa Yanez

Comparte este mensaje y, de paso, etiqueta a alguien a quien quieras decirle: “Hoy pensé en tí ”.

08/19/2026

CC eres mamá gallina 🐣

Los pollitos vuelan.🐥🔜 🐔🐓

Bueno… eso dice la teoría. Porque sospecho que las mamás humanas jamás recibieron ese memorándum. 😂

Mi mamá todavía me pregunta:

—¿Cómo vas a salir tan noche?

Y yo, a mis 60 años:

—Mamá… voy a merendar con unas amigas.

—¡Pero ya está oscuro!

—Son las seis de la tarde.

—¡Por eso! ¡Ya está oscuro! 😳

😂😂😂

Puedes crecer, trabajar, viajar, tomar decisiones, resolver problemas y hasta tener alguna cana indiscreta por ahí… pero para mamá sigues siendo el pollito que salió del nido sin suficiente suéter.

Y, pensándolo bien, ¡qué privilegio!

Porque nuestros padres pueden dejar de llevarnos de la mano, pero muchos jamás dejan de llevarnos en sus oraciones.

Y ahí comienza otro aprendizaje: amar también significa confiar.

Confiar en aquello que sembraste.

Confiar en las alas que ayudaste a fortalecer.

Y, sobre todo, confiar en que el mismo Dios que cuidó de tus hijos mientras estaban bajo tu techo seguirá cuidándolos cuando vuelen lejos.

Quizá esa sea una hermosa definición del amor de una madre:

dejarlos volar sin dejar de mirar al cielo por ellos. 💛

¡Ah! Y a nuestros pollitos adultos…

¡avisen cuando lleguen!

Porque mamá está esperando. 😂🐥💛

¡Arriba corazones!❤️💕
Alfa Yanez

Comparte este mensaje con tu mamá, con tus pollitos… o con esa amiga que todavía les pregunta a sus hijos de 45 años si ya comieron. 😂

08/17/2026

¿El huevo o la gallina?… ¡Mejor cuida tu nido! 🥚🐦😄

Dicen que una de las grandes preguntas de la humanidad es: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?

Pues yo fui al Knoxville Botanical Garden & Arboretum y me encontré un huevo de semejante tamaño que pensé: “¡Olvídense de la gallina… yo quiero conocer al pájaro que puso ESTO!” 😂

La escultura representa un enorme huevo de petirrojo dentro de un nido. Me encantó, me tomé la foto y, como suele sucederme últimamente, después de la risa llegó la reflexión.

Porque los nidos tienen algo muy especial.

Un ave pasa horas llevando ramitas, hojas y pequeños materiales, uno por uno, hasta construir un lugar seguro donde pueda comenzar una nueva vida. No necesita mármol italiano, cocina con isla ni hipoteca a treinta años. 😄 Necesita un sitio donde proteger aquello que Dios puso bajo su cuidado.

Y pensé en nuestros propios “nidos”.

La familia que estamos construyendo.
Las amistades que cultivamos.
La paz de nuestro hogar.
Los sueños que apenas empiezan.
La fe que sembramos en nuestros hijos y en quienes vienen detrás.

Todos estamos construyendo algo.

La pregunta es: ¿con qué estamos construyendo nuestro nido?

Porque también podemos llenarlo de críticas, resentimientos, gritos, indiferencia y heridas que nunca quisimos sanar. O podemos ir colocando, ramita por ramita, paciencia, respeto, perdón, oración, risas, abrazos y palabras que hagan sentir seguros a quienes amamos.

Y hay otra cosa hermosa de los nidos: no fueron diseñados para retener para siempre.

Llega el momento en que los hijos crecen, las temporadas cambian, alguien emprende otro camino y aquello que cuidamos con tanto amor tiene que aprender a volar.

¡Ay, el famoso “nido vacío”! 😅

Pero quizá un nido vacío no siempre significa pérdida.

A veces significa:

misión cumplida.

Significa que aquello que protegiste, alimentaste y amaste recibió alas suficientes para comenzar su propio vuelo.

Jesús dijo:

“Mirad las aves del cielo… vuestro Padre celestial las alimenta.”
— Mateo 6:26

Qué hermoso recordatorio. Podemos amar profundamente a quienes habitan nuestro nido, pero llegará un momento en que tendremos que confiar en que el mismo Dios que los cuidó mientras estaban bajo nuestras alas seguirá cuidándolos cuando vuelen lejos.

Así que hoy no voy a resolver si fue primero el huevo o la gallina. 😂

Pero sí quiero dejarte otra pregunta:

¿Qué estás poniendo hoy en el nido de las personas que amas?

Procura que encuentren allí suficiente amor para sentirse seguros…

y suficiente fe para que, cuando llegue el momento, no tengan miedo de volar. 🐦💛

¡Arriba corazones!❤️💕
Alfa Yanez

Comparte este mensaje con alguien que haya construido para ti un nido lleno de amor… o con esa mamá que todavía quiere saber a qué hora regresan sus pollitos aunque ya tengan 45 años. 😂🐣

Photos from Alfa Yanez's post 08/15/2026

Lo extraordinario de una vida ordinaria 🏡💛

Mientras caminaba entre las antiguas cabañas del Museum of Appalachia, hubo algo que me llamó mucho la atención.

No estaba contemplando palacios. Tampoco vajillas de reyes, joyas de princesas ni muebles dignos de museo… bueno, ¡aunque ahora técnicamente sí estaban en uno! 😄

Había cazos, ollas, herramientas, camas sencillas, canastas, mesas de madera y objetos utilizados por familias que alguna vez habitaron aquellas montañas.

Cosas ordinarias.

Y, sin embargo, ahí estaban décadas después… contando historias extraordinarias.

Me imaginé a una mujer cocinando frente al fuego sin sospechar que algún día alguien observaría aquel cazo intentando comprender cómo vivía. A un hombre reparando una herramienta después de una larga jornada. A los niños corriendo alrededor de la cabaña. Familias trabajando, riendo, preocupándose, orando, enamorándose, despidiéndose…

En otras palabras: viviendo.

Y pensé en nosotros.

A veces creemos que para dejar huella necesitamos hacer algo espectacular. Escribir un bestseller, tener miles de seguidores, recibir reconocimientos o hacer algo tan importante que nuestro nombre termine en una placa.

Pero quizá estamos confundiendo fama con trascendencia.

Porque una vida extraordinaria también puede construirse preparando el desayuno todos los días, trabajando honradamente, cuidando a nuestros padres, enseñando a nuestros hijos a orar, ayudando al vecino, llamando al amigo que está pasando por un mal momento o diciendo “te quiero” mientras todavía tenemos oportunidad.

Esas cosas no suelen recibir aplausos.

Pero construyen vidas.

La Biblia habla de una mujer llamada Dorcas de una manera que siempre me conmueve: “abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía” (Hechos 9:36).

No dice que fuera famosa.

Dice que hacía el bien.

Y cuando murió, las personas mostraban las túnicas y vestidos que ella había confeccionado. ¡Qué detalle tan sencillo! Su legado estaba literalmente cosido en las cosas que había hecho para otros.

Quizá dentro de cien años nadie conserve nuestra taza favorita ni ponga nuestra licuadora detrás de una vitrina —¡gracias a Dios! 😂—, pero algo nuestro permanecerá.

La forma en que hicimos sentir a las personas.

Las palabras que sembramos.

Los valores que enseñamos.

La fe que compartimos.

El amor que dimos.

Por eso, después de recorrer aquellas viejas cabañas, me quedé con esta reflexión:

Tal vez nunca aparezcas en un museo, pero seguramente aparecerás en los recuerdos de alguien. Procura dejar algo bonito que recordar.

Porque ante los ojos de Dios, una vida sencilla llena de amor nunca será una vida insignificante.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”
— Colosenses 3:23

Así que sigue cocinando, trabajando, cuidando, abrazando, enseñando, sirviendo, riendo y haciendo el bien.

Puede parecer una vida ordinaria…

pero quizá estás construyendo algo extraordinario sin darte cuenta. 💛

¡Arriba corazones!♥️💕
Alfa Yanez

Comparte este mensaje con esa persona sencilla cuya manera de vivir ha dejado una hermosa huella en la tuya.

08/12/2026

¡Cuidado: gallinas cruzando! 🐔😄

Confieso que cuando fui al Museum of Appalachia, en Tennessee, esperaba encontrarme con antiguas cabañas de madera, graneros, herramientas, historias de los primeros habitantes de estas montañas y muchas cosas interesantes del pasado.

Lo que no esperaba era tener que cederle el paso a las gallinas. 😂

Sí, señores. Ahí los animales andan libremente por la pradera. Gallinas paseándose con toda tranquilidad, pavos reales luciendo sus mejores galas y uno caminando entre aquellas antiguas construcciones pensando que en cualquier momento alguien va a salir de una cabaña a preguntar si ya ordeñaron la vaca. 😄

Y entonces vi este letrero:

CHICKEN CROSSING.

Me dio risa, me tomé la foto… pero después pensé:

Qué curioso. La gallina ve el camino y cruza.

Nosotros vemos una oportunidad… y lo pensamos.

Vemos una puerta abierta… y dudamos.

Sentimos que Dios nos está invitando a intentar algo nuevo… y convocamos inmediatamente a una junta extraordinaria con nuestros miedos: “¿Y si no puedo?”, “¿Y si me equivoco?”, “¿Y si fracaso?”, “¿Y si hago el ridículo?”.

¡Caramba! A veces necesitamos aprender de las gallinas. 😂🐔

Porque vivir también significa atreverse a cruzar.

Cruzar de la comodidad al crecimiento.
Del miedo a la confianza.
Del “algún día” al “hoy comienzo”.
Del resentimiento al perdón.
De aquello que ya terminó hacia lo nuevo que Dios tiene delante.

No siempre sabremos exactamente qué hay al otro lado del camino. Pero tampoco podemos descubrirlo quedándonos eternamente parados junto al letrero.

La Biblia cuenta que cuando Dios llamó a Abraham, le pidió salir de su tierra y caminar hacia un lugar que todavía no conocía. Y Abraham salió. No tenía Google Maps, GPS ni reservación de hotel… ¡pero tenía una promesa! 😄

Quizá hoy tú también estás frente a algún cruce.

Una decisión.
Un sueño.
Un cambio.
Una conversación pendiente.
Un nuevo comienzo.

Ora, escucha a Dios, mira para ambos lados —¡tampoco se trata de cruzar como gallina despistada! 😂— y cuando llegue el momento…

atrévete a dar el paso.

Porque algunas de las historias más hermosas de nuestra vida comienzan precisamente al otro lado del camino.

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.”
— Hebreos 11:8

¡Arriba corazones! ♥️💕
Alfa Yanez

Comparte este mensaje con esa persona que lleva demasiado tiempo parada junto al letrero esperando valor para cruzar. 🐔😉

08/10/2026

Hoy necesito un abrazo 🫂💛

Hoy amanecí extrañando un abrazo. No cualquiera. Extraño ese abrazo mañanero de mi mamá: su aroma, su calorcito, sus brazos apretándome como si todavía fuera su niña. Será que estando lejos de casa de repente aparece el famoso homesick y te agarra desprevenida. Puedes estar muy ocupada, trabajando, paseando, descubriendo lugares nuevos… y de pronto el corazón dice: “Sí, sí, todo muy bonito… pero yo quiero a mi mamá”. 🥹

Y me puse a pensar cuántas personas necesitan hoy exactamente lo mismo sin siquiera saberlo. Vivimos rodeados de gente, pero a veces nos cuesta acercarnos. Queremos un abrazo, pero nos da pena pedirlo; queremos darlo, pero pensamos: “¿Y si le incomoda?”. ¡Qué cosa! Para pedir la contraseña del WiFi no tenemos vergüenza, pero para decir “oye, necesito un abrazo” hacemos una junta extraordinaria con nosotros mismos. 😂 Quizá hemos olvidado que el cariño también se expresa con presencia, cercanía y esos gestos sencillos que dicen sin palabras: “Aquí estoy. No estás solo.”

Me encanta que Jesús nos revelara a un Dios así. En la parábola del hijo que regresaba a casa derrotado y avergonzado, su padre lo vio de lejos, corrió hacia él y lo abrazó. Antes de explicaciones, hubo brazos abiertos. Antes del discurso, hubo amor. ¡Qué imagen tan hermosa de nuestro Padre celestial! Quizá hoy no puedas abrazar a quien extrañas, pero sí puedes abrazar a quien tienes cerca. Y si eres tú quien lo necesita… atrévete a pedirlo. No siempre necesitamos consejos, soluciones ni otro “échale ganas”. A veces necesitamos simplemente unos brazos que nos recuerden que somos amados.

Así que hoy te propongo algo: regala un abrazo. A tu mamá, a tu papá, a tu pareja, a tus hijos, a un amigo. Y si no están cerca, llama, escribe, hazles saber que los amas. Porque llegará un día en que daríamos cualquier cosa por volver a sentir ciertos brazos alrededor nuestro.

Y mientras tanto, recuerda: hay unos brazos que jamás estarán demasiado lejos para ti.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre… y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.”
— Lucas 15:20

¡Arriba corazones! ♥️💕
Alfa Yanez

Comparte este mensaje con aquellas personas que sientas que puede ayudarles.

Photos from Alfa Yanez's post 08/07/2026

Tras las rejas... y más allá del muro (Parte 2) 🔑✨
Cuando finalmente crucé el enorme portón de salida, hice algo que quizá todos habríamos hecho sin pensarlo.

Respiré profundo.

El aire era el mismo de Tennessee... pero ya no se sentía igual.

Había árboles, cielo azul, el canto de los pájaros y esa tranquilidad que solo aprecias cuando acabas de recorrer un lugar donde durante tantos años otros solo podían imaginarla. Entonces entendí algo que no esperaba aprender aquel día: la libertad tiene un sonido. Se escucha en el viento, en las hojas moviéndose, en el canto de una chicharra... y hasta en el simple hecho de poder decidir hacia dónde caminar.

Sin embargo, mientras salía del recinto, otra idea empezó a rondar mi cabeza.

¿Qué pasa con quienes ya salieron de una prisión... pero siguen viviendo como si continuaran encerrados?

Porque existen cárceles que no aparecen en los mapas. Personas que llevan años prisioneras del resentimiento. Otras que siguen cumpliendo condena por un error que Dios ya perdonó. Algunas viven encadenadas a un divorcio, a una traición, a una pérdida, a palabras que alguien les dijo en la infancia o a una culpa que nunca aprendieron a soltar.

Y, curiosamente, esas cadenas no hacen ruido.

No tienen barrotes oxidados.

No tienen guardias vigilando.

Pero pesan.

¡Vaya si pesan!

Quizá por eso Jesús habló tanto de libertad. No solo vino a abrir puertas de hierro. Vino a abrir corazones. A romper cadenas invisibles. A decirnos que el pasado no tiene por qué dictar el resto de nuestra historia.

Mientras volvía a la ciudad, pensé que miles de personas visitan Brushy Mountain cada año para conocer una prisión que ya no funciona.

Pero muy pocos se detienen a visitar la cárcel que llevan por dentro.

Hoy quiero hacerte una pregunta, de esas que no aparecen en los recorridos turísticos:

¿Qué cadena sigues arrastrando que Dios ya está dispuesto a romper?

Tal vez sea tiempo de perdonarte.

Tal vez sea tiempo de perdonar.

Tal vez sea tiempo de dejar de llamarte por el nombre de aquel error y comenzar a llamarte como Dios te llama: hijo, hija, amado, restaurado.

Porque la verdadera libertad no consiste solamente en que una puerta se abra...

La verdadera libertad comienza el día que decides salir por ella.

Y créeme...

No hay muro más alto que el amor de Dios no pueda derribar.😉

Versículo:

"Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres."
(Juan 8:36)

¡Arriba corazones! ♥️💕
Alfa Yanez

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