09/23/2026
Querido instructor… que tantas veces llegaste a dar una clase con el corazón hecho pedazos y aun así sonreíste. ❤️🩹
A ti, que pusiste música cuando por dentro no tenías ganas de nada.
Que animaste a todos mientras tú también necesitabas que alguien te animara.
Que gritaste “¡vamos, tú puedes!” cuando quizá eras tú quien necesitaba escuchar esas palabras.
No todos saben lo que hay detrás de una clase.
Las horas preparando.
Las inseguridades.
Las comparaciones.
Los días con poca gente.
Los momentos en los que dudas de ti.
Las veces que llegaste cansado, preocupado, triste… y aun así diste todo.
Porque cuando eres instructor, muchas veces te conviertes en refugio sin darte cuenta.
Quizá nunca sabrás cuántas personas llegaron a tu clase queriendo escapar un ratito de sus problemas.
Cuántas estaban peleando batallas que jamás te contaron.
Cuántas necesitaban sentirse acompañadas.
Cuántas encontraron en esa música, en ese salón y en tu energía un motivo para volver a sonreír.
Y tal vez algún día alguien olvide una coreografía.
Tal vez olvide una canción.
Tal vez incluso olvide algunos pasos…
Pero difícilmente olvidará cómo la hiciste sentir.
Así que no midas tu valor por cuántas personas hay frente a ti.
No lo midas por seguidores.
No lo midas por aplausos.
Y mucho menos te compares con el camino de alguien más.
Tu historia es tuya.
Tu esencia es tuya.
Y esa manera tan tuya de tocar corazones… nadie puede copiarla.
Sigue preparándote.
Sigue creciendo.
Sigue compartiendo.
Pero, sobre todo, no olvides cuidarte tú también.
Porque detrás del instructor que motiva a todos…
también hay una persona que necesita amor, reconocimiento, descanso y alguien que de vez en cuando le diga:
“Lo estás haciendo bien. No te rindas. Lo que haces sí importa.” ❤️
Compartir NO es competir.
Porque cuando uno de nosotros brilla, no apaga la luz de los demás…
nos recuerda que también podemos brillar. ✨
TEXTO COPIADO DE NATHALY