19/08/2026
🥋 En Karate-Do, nunca dejamos de aprender.
Héctor Renshi y Laura Sensei nos enseñan y comparten las bases de los movimientos de ataque y defensa, demostrando que detrás de cada técnica existe práctica, precisión, disciplina y muchos años de experiencia.
Pero hay una enseñanza todavía más importante:
El maestro también se convierte en alumno y el alumno, algún día, puede convertirse en maestro.
Porque en el camino del Karate-Do nadie termina de aprender.
Cada entrenamiento nos da la oportunidad de descubrir algo nuevo, corregir un movimiento, perfeccionar una técnica y compartir lo aprendido con nuestros compañeros.
Las técnicas básicas de combate pueden parecer sencillas, pero son los cimientos sobre los que construimos movimientos cada vez más complejos.
Repetir.
Corregir.
Practicar.
Aprender.
Y volver a comenzar.
🥋 En Nippon Sh*to Kai Karate-Do entendemos que enseñar también es aprender y que aprender requiere la humildad de reconocer que siempre podemos mejorar.
Porque no importa el grado ni el color del cinturón…
Todos los días somos alumnos.
Y todos los días tenemos algo que enseñar.
11/08/2026
🥋 Hoy queremos hablar de un karateka que día a día se esfuerza, entrena y da lo mejor de sí para alcanzar cada uno de sus objetivos: nuestro Sempai Paco, 3er Dan.
Mi nombre es Francisco Adolfo Guadarrama Cruz y mi historia en el Karate-Do comenzó por allá del año 2002.
La razón por la que decidí iniciar fue muy sencilla: en la secundaria estaba rodeado de bravucones y yo sentía la necesidad de aprender a pelear para poder defenderme.
Después de algunos meses entrenando, en mi mente creía que ya estaba preparado para semejante proeza. Así que llegó el momento de mi primer enfrentamiento… y podría decir que fue todo un éxito, aunque no precisamente como yo lo había imaginado.
Un amigo de mi grupo de karate, que estudiaba en la misma secundaria, se dio cuenta de que estaban a punto de darme una paliza y acudió a ayudarme junto con su grupo de amigos.
Ese día aprendí una de mis primeras y más importantes lecciones:
El Karate-Do no llegó a mi vida para enseñarme a pelear; llegó para enseñarme a DEFENDERME y, con el tiempo, a defender mucho más que eso: mis valores, mis principios y aquello en lo que creo.
Hoy, después de tantos años recorriendo este camino, tengo mucho que agradecerle al Karate-Do.
Le agradezco por regalarme amistades para toda la vida.
Por enseñarme el verdadero valor de la disciplina y la constancia, porque los grandes resultados no llegan de un día para otro; se construyen entrenamiento tras entrenamiento.
Por enseñarme a afrontar y superar las adversidades, entendiendo que caer es parte del camino, pero levantarse siempre es una decisión.
Por permitirme compartir el dojo con diferentes generaciones y vivir algo extraordinario: ver llegar a entrenar a los hijos de mis amigos y compañeros, creando nuevos vínculos y comprobando que el Karate-Do puede unir generaciones.
Y, de manera muy especial, agradezco a Renshi Héctor García Avendaño, quien me enseñó mucho más que técnicas de karate.
Gracias por enseñarme a levantarme después de cada caída.
Gracias por su apoyo y, sobre todo, por no soltarme en algunos de los momentos más difíciles de mi adolescencia.
Porque hay maestros que te enseñan una técnica, una kata o un kumite… pero existen otros que, con su ejemplo y acompañamiento, dejan una huella para toda la vida.
Hoy tengo el orgullo de ser 3er Dan, pero también tengo claro que un grado no significa haber llegado al final. Significa asumir un compromiso todavía mayor: continuar aprendiendo, esforzándome y buscando ser mejor cada día, dentro y fuera del dojo.
Gracias, Karate-Do, por todo lo que me has dado y por todo lo que todavía me falta por aprender.
Oss. 🥋
Sempai Francisco “Paco” Guadarrama
3er Dan – Nippon Sh*to Kai
28/07/2026
🥋 ¿Por qué tantos abandonan antes de llegar al cinturón negro?
Después de más de 25 años recorriendo el camino del Karate-Do, un día miré hacia atrás y me di cuenta de algo que me hizo reflexionar.
De más de 150 personas con las que entrené, compartí exámenes, competencias y momentos inolvidables… fui el único de mi generación que llegó al cinturón negro y que continúa entrenando hasta el día de hoy.
Y no… la mayoría no abandonó porque no tuviera talento.
Muchos eran más rápidos.
Más fuertes.
Más ágiles.
Incluso algunos tenían mejores condiciones físicas que yo.
Entonces comprendí una gran lección:
Las artes marciales no ponen a prueba primero el cuerpo… ponen a prueba la constancia.
Con los años empecé a notar patrones que se repetían una y otra vez.
• Algunos cambiaron de ciudad.
• Otros comenzaron la universidad.
• Algunos iniciaron una nueva etapa laboral.
• Otros formaron una familia.
• Algunos encontraron nuevas prioridades.
• Otros se frustraron porque sentían que avanzaban demasiado lento.
• Algunos no soportaron perder.
• Y muchos dejaron de entrenar cuando descubrieron que el verdadero progreso no se mide en semanas, sino en años.
Hay algo que casi nadie dice:
La mayoría sueña con ser cinturón negro, pero muy pocos se enamoran del proceso necesario para llegar a serlo.
Porque después de la emoción del inicio llegan los verdaderos desafíos:
El cansancio.
Las lesiones.
La rutina.
Las responsabilidades.
La falta de tiempo.
Las dificultades económicas.
Y esos días en los que parece que entrenas una y otra vez sin avanzar.
Y es precisamente ahí donde muchos se quedan en el camino.
Pero también es ahí donde comienza a formarse un verdadero karateka.
Con el tiempo entendí que el cinturón negro no es el premio por ser el más fuerte.
Es el reconocimiento a quien decidió no rendirse.
A quien siguió entrenando cuando ya no había aplausos.
Cuando la motivación desapareció.
Cuando la vida se volvió complicada.
Cuando parecía más fácil renunciar que continuar.
Porque un cinturón negro no representa únicamente técnica.
Representa perseverancia.
Representa disciplina.
Representa humildad.
Representa la decisión de levantarse una vez más, sin importar cuántas veces se haya caído.
En Nippon Sh*to Kai Karate-Do creemos que cada alumno que cruza por primera vez la puerta del dojo ya ha dado un paso valiente.
No sabemos quién llegará al cinturón negro.
Pero sí sabemos que, mientras permanezca en este camino, cada entrenamiento lo hará más fuerte, no solo como karateka, sino como ser humano.
Aquí no solo enseñamos técnicas.
Formamos personas.
Enseñamos a respetar.
A servir.
A levantarnos después de cada caída.
A nunca dejar de aprender.
Y, sobre todo, enseñamos que un grupo de personas que entrena unido termina convirtiéndose en compañeros; los compañeros se convierten en amigos, y los amigos se convierten en una familia.
🥋 En Nippon Sh*to Kai estamos profundamente orgullosos de cada alumno que decide iniciar este camino.
Porque el verdadero éxito no está únicamente en llegar al cinturón negro.
El verdadero éxito está en no dejar nunca de recorrer el camino del Karate-Do.
No importa qué tan lento avances. Lo importante es que nunca dejes de dar el siguiente paso. Nosotros estaremos aquí para recorrer ese camino contigo. Porque el Karate-Do no es una meta; es un camino que transforma la vida de quien decide recorrerlo hasta el final.