21/07/2026
El 8 de julio de 1913, fecha en que el chacal Victoriano Huerta usurpaba la presidencia, la prensa mexicana dio a conocer la muerte de otro sujeto despreciable. Un hombre que regó una gran cantidad de sangre casi medio siglo atrás.
Con el encabezado “Murió el último fantasma del imperio”, el diario “El Imparcial” público que:
«El general imperialista, don Leonardo Márquez ha mu**to!
Tal es la noticia que lacónicamente ha transmitido el cable a la Secretaría de Relaciones, enviada por nuestro Cónsul en La Habana, en donde el antiguo jefe expiró el viernes último y, en donde, al día siguiente, recibió sepultura su cadáver, habiendo asistido a su sepelio sólo unas cuantas personas con quienes cultivaba relaciones de amistad.
De un carácter templado en las duras faenas de la campaña, con una energía indomable de la que han quedado huellas dolorosas, y con audacia que aún sus propios enemigos le reconocieron, el General Leonardo Márquez llegó a ocupar un lugar prominente en nuestra Guerra de Reforma, peleando siempre al lado de la reacción. Por eso la noticia de su reciente fallecimiento causará vivo interés en el público, y traerá evocaciones de aquella dolorosa historia, muchas de cuyas páginas llenas con el nombre del general Márquez, sobre cuyos hechos la muerte ha venido piadosamente a tender su manto de olvido.
LIGEROS DATOS BIOGRÁFICOS
Don Leonardo Márquez nació en la Ciudad de México el día 20 de enero de 1820, y aunque malas lenguas susurraban que era hijo del general Antonio López de Santa Anna, nuevas investigaciones históricas en las que ha tomado parte importante el sabio historiográfico señor canónigo Andrade, ha demostrado que su padre fue el sargento primero llamado Cayetano habiendo sido su madre María de la Luz Araujo. Fue bautizado en la parroquia del Sagrario, en donde todavía existe su partida bautismal, y acerca de su infancia y de los primeros años de su juventud poco se ha sabido.
Su carrera militar la principió desde subteniente. Tomó parte en la guerra en contra de los americanos y en la del Plan de Ayutla; en 1854 fue ascendido a coronel, y en 1859 a divisionario. Fue comandante general de Guadalajara y Lugarteniente del Imperio, al que prestó importantes servicios.
LA PÁGINA SOMBRÍA DE TACUBAYA
La Historia severa ha hecho responsable al general Márquez de aquella sombría jornada de Tacubaya, en donde la noche del 10 de abril de 1858, cuando las víctimas de las ciegas represalias de un partido triunfante, cayeron acribillados el general Marcial, el licenciado Lazcano, los tenientes coroneles Genaro Villagrán y José María Arteaga; el Jefe del Cuerpo Médico Militar, Manuel Sánchez; los doctores Juan Duval, José María Sánchez; Gonzalo Rivera, Ildefonso Portugal, Juan Díaz Covarrubias y Alberto Abad; los capitanes Ignacio Sierra y José López; los licenciados y paisanos Agustín Jáuregui, Manuel Mateos, Saberlo Tisbie, Eugenio Quisné y Miguel Neira, así como un puñado de inocentes, entre los que había varios practicantes de medicina y varios niños.
Ese sangriento episodio, que produjo una explosión de airadas protestas, fue un eterno espectro acusador para los generales Miramón y Márquez. Este sangriento episodio, que produjo una explosión de airadas protestas, fue un eterno espectro acusador para los Generales Miramón y Márquez. El primero, momentos antes de sucumbir en el Cerro de las Campanas, confesaba al hermano de una de las víctimas que la orden tras de la que Márquez se escudaba, se refería a “los oficiales suyos”. El segundo arrojaba la responsabilidad sobre Miramón. En unos documentos que hizo publicar en Nueva York y en alguna entrevista que se conserva inédita, y que concediera aquí a un periodista, protestaba su inocencia respecto de aquella tremenda catástrofe, y decía que sólo había cumplido la orden superior recibida.
Otro de los episodios culminantes en la vida del General Márquez, es el saqueo de la Legación Británica, consumado a mediados de Noviembre de 1860. Fue el Jefe de la Policía, Lagarde, quien por orden del General Imperialista extrajo seiscientos sesenta mil pesos que existían en aquella Legación, establecida por aquel entonces en la calle de Capuchinas.
Este hecho determinó que el General Márquez fuese puesto en prisión por orden expresa del General Miramón.
SU EXPATRIACION
Cuando las tropas reformistas entraron triunfantes a la capital, el General Marquez se fugó, llegando disfrazado de carbonero hasta Veracruz, en donde se embarcó hacia la Habana.
En la. Habana, don Leonardo Márquez, se dedicó al corretaje y pocos años después obtuvo un premio en la lotería, lo cual le permitió vivir con cierta holgura.
SU REPATRIACIÓN
Víctima de la nostalgia de la patria y sintiendo que la muerte le acechaba, el General Márquez sollcitó y obtuvo permiso para venir a morir en México.
Apenas se dio la noticia de el regreso, algunos periódicos liberales levantaron un grito de protesta, otros permanecieron callados, mientras que la prensa conservadora paliaba la trágica leyenda que se cernía sobre el nombre de Márquez.
El da 3 de Junio de 1895 regresaba a México el General y hubo de bajarse en Peralvillo, pues los estudlantes le habían preparado una manifestación hostil.
Veintiocho años de ostracismo habían minado aquel temperamento de acero. A su regreso, el General Márquez sólo era una sombra de su pasado vlgor. Taciturno, convertido en un verdadero misántropo, veíasele concurrir e los días a la misa de la Profesa, con su andar pausado y la cabeza
baja. Admiraba su pulcritud: los zapatos siempre lustrosos, la corbata de n**o pequeño sobre la albísima pechera y jamás so vió la más leve mancha sobre el traje negro, siempre recién planchado. A veces solía dar un mini paseo por la Alameda, vigilado de continuo por una pareja de policías de la reservada para protegerlo contra cualquier posible atentado.
Con poquísimas personas hablaba,
con nadie mantenía relaciones y entregado a la meditación y a la lectura pasaba las semanas enteras sumido en el cuarto de su hotel, sin hablar ni siquiera con los mozos.
Catorce o quince años después, cuando se esbozaban ya las luchas políticas, cuyas convulsiones aún no cesan, el General Márquez volvió al exilio en la Habana, en donde, hemos dicho, acaba de expirar».
De acuerdo con el escritor y periodista Roberto A. Esteva, “Márquez ha sido doblemente traidor. Traidor a su patria y traidor a la causa imperialista. Si tuviera dos vidas, debería ser ahorcado dos veces: una por los republicanos, otra por los que reconocieron al archiduque como Emperador”.
¿Qué les parece?
Déjenme contarles que estoy escribiendo una novela sobre este sujeto y, entre más investigo, más repulsivo me resulta… aunque debo cuidarme bien de que eso no afecte la historia.
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Muchas gracias por leerme y muy buenas noches.
́aComoHoy