06/06/2026
Últimamente me he conocido en una faceta que se siente extraña. Hay pausas donde todo se vuelve más claro; una libertad que colorea mi alma y me integra con la calma infinita que ofrece la naturaleza. Y luego, en mi lado más humano, me apego a lo conocido, a lo cómodo, encontrando ahí una sensación de hogar.
Y entre esos extremos —la seguridad que invade mi piel y me mueve valiente por el camino, y el miedo a lo desconocido, a ser vulnerable frente a lo incierto— existe una transformación silenciosa.
He comprendido que el coraje también lleva un poco de miedo. Que crecer no siempre se siente ligero, pero sí expansivo. Y quizá es justo ahí donde nacen las alas: en esa mezcla de incertidumbre, entrega y amor que pronuncian cambios y transformación.
Tener la certeza de que estoy siendo guiada por algo más grande de lo que alcanzo a imaginar me da paz. A veces no sé si es una forma de aquietar mi mente o si realmente eso es la fe. Pero honrar la voz del alma, y no únicamente la de la materia social, abraza cada uno de mis pasos, mis palabras y mis sueños.
Y en esta introspección también siento que algo se teje. Una red invisible de conexiones con mi linaje, contigo y conmigo, con quienes estuvieron antes y con quienes vendrán después.
Como dijo un maestro hace poco: quien trabaja por su alma, trabaja también por todas las almas del planeta. Trabaja por un bien mucho mayor ❤️
Hari Om Tat Sat
📸 Gracias por tu ojo lindo para capturarme 🥰🫂🙏🏻
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