Anabel llegó en el 2019.
Operada de una hernia muchos años antes, había probado pilates, yoga, fisios, talleres, cursos.
Llevamos ya seis años entrenando juntas y ella lo cuenta mejor que yo, lo que hacemos aquí.
Eso es el Método MAIO.
Síguenos si llevas años yendo de profesional en profesional sin que ninguno haya mirado tu cuerpo entero.
SaludIntegrativa
Marisol Bohórquez
Pilates, Trx e hipopresivos; tres técnicas maravillosas para estar sano y fuerte. Alimentación consciente: saber de dónde viene lo que comes.
Hay una distinción entre causa estructural y causa funcional.
La causa estructural es lo que se ve en la imagen, la hernia, el desgaste, la protrusión, la inflamación local.
La causa funcional es cómo está sosteniendo el resto del cuerpo esa estructura.
- Cómo se mueve.
- Qué la compensa.
- Por dónde tira.
Una causa estructural puede ser real y a la vez no ser la causa del dolor.
He visto resonancias con hernias importantes en personas sin dolor.
He visto cervicales perfectas en imagen, dolorosisimas en la vida real.
La imagen describe lo que hay, pero no siempre describe lo que duele.
Los cinco dolores que aparecen en este reel son los que con más frecuencia llegan a mí diagnosticados estructuralmente, y que al valorar entera la cadena descubrimos que la causa funcional está en otro punto del cuerpo.
No es estar contra la medicina.
Es sumarle una capa, la del cuerpo como sistema en movimiento, no por partes separadas.
Síguenos si llevas años con uno de estos cinco sin que nadie te haya mirado la cadena entera.
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El suelo pélvico no es un músculo que avise como avisa un cuádriceps con agujetas.
Trabaja en silencio, está cargado de tono propio o falto de él, y se compensa con estructuras que sí avisan, las que están más cerca de la superficie del cuerpo.
Por eso cuando una mujer llega a mí con cualquiera de estos tres síntomas, bruxismo o tensión maxilar persistente, respiración corta y bloqueada, dolor lumbar crónico que no responde, lo primero que valoro no es la zona que duele.
Es el suelo pélvico.
No porque sea siempre la causa.
A veces no lo es.
Pero saltarlo en la valoración es el error más común del sector.
Se trata el síntoma, que mejora un tiempo, pero vuelve y nadie ha mirado el centro funcional del que dependen las tres zonas.
Una valoración integrativa de suelo pélvico no es invasiva, no requiere imagen, y suele cambiar el plan de trabajo entero.
Obviamente si veo que algo se me escapa, será derivada a mi fisioterapeuta de confianza quien ya me da un diagnóstico más completo para poder trabajar correctamente.
Todo esto, marca la diferencia entre tratamientos que funcionan a corto plazo y procesos que se sostienen a largo plazo.
Guarda este carrusel si tienes alguno de los tres síntomas y síguenos para entender tu cuerpo como un sistema completo, no por trozos.
SaludIntegrativa
29/06/2026
Hay un modelo que se enseña en algunas formaciones de fisioterapia, osteopatía y entrenamiento funcional que explica algo que la audiencia general no conoce:
El cuerpo no funciona por músculos aislados, sino por cadenas de tejido conectivo continuas que recorren todo el organismo.
El más conocido es el de Thomas Myers (Anatomy Trains), que describe varias líneas miofasciales que conectan estructuras que parecen no tener nada que ver entre sí, y que sí lo tienen.
Las cuatro de este carrusel son las que más explican los dolores crónicos que la mayoría de las mujeres arrastra.
Si llevas años con un dolor recurrente y nadie ha sabido encontrar la causa, no es porque tu caso sea raro, es porque no te han mirado de forma completa las cadenas.
Guarda este post y síguenos si llevas años con un dolor que vuelve siempre.
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Probablemente ninguno de los especialistas te ha explicado que tu dolor de espalda crónico tiene que ver con las cadenas miofasciales.
Esa idea de que el cuerpo no funciona por partes, sino por líneas continuas de tejido conectivo que recorren todo el organismo de la planta del pie hasta la base del cráneo.
Cuando un punto de esa cadena está descompensado, el resto del cuerpo compensa.
Y compensa hasta que ya no puede más.
Entonces aparece el dolor (síntoma).
Por eso muchas personas que llevan años con dolor lumbar, dorsal o cervical no encuentran alivio tratando solo esa zona.
La causa puede estar en el suelo pélvico, en el diafragma, en la pisada, en la mandíbula.
Y mientras esa cadena no se mire entera, la espalda va a seguir doliendo.
Esto no significa que todos los dolores de espalda sean otra cosa.
Hay dolores de espalda que son de espalda: hernias claras, malas posturas sostenidas, golpes...
Pero hay muchos dolores de espalda que son otra cosa y nadie los está valorando.
La diferencia entre un tratamiento que funciona y uno que no es si alguien ha valorado la cadena entera o solo la zona del dolor.
Síguenos si llevas años con dolor de espalda sin que nadie te haya mirado el cuerpo entero.
Con el Método MAIO trabajamos con el cuerpo como un todo, no por trozos.
Síguenos si llevas años con dolor de espalda y nadie te ha dicho aún de dónde puede venir.
SaludIntegrativa
24/06/2026
Hay clases de embarazo donde te ponen a hacer lo mismo en la semana 12 que en la semana 35.
Método MAIO no funciona así.
Cada trimestre tu cuerpo está haciendo cosas distintas por dentro.
Si el ejercicio no se ajusta a eso, no te está preparando de forma óptima.
En el primero se construye base: respiración, activación profunda, conciencia postural.
En el segundo se construye estructura: centro profundo, glúteo, movilidad de cadera.
En el tercero se prepara el parto: cómo respirar para abrir el suelo pélvico, qué posturas facilitan el descenso, cómo desactivar la musculatura cuando toca empujar.
Guarda este carrusel si estás embarazada y quieres saber qué deberías estar haciendo en cada momento y sígueme.
En los últimos años el Pilates ha explotado.
Reformer, clases grupales, estética cuidada, mujeres de 30-55 que descubren un trabajo corporal que les enamora.
Es buena noticia: el Pilates bien hecho es buena opción, pero hay algo importante que no se explica.
Y es sobre el suelo pélvico.
El Pilates trabaja generando presión interna.
Es el principio fundamental del método: el powerhouse debe activarse para sostener la columna y los movimientos.
Esa presión, en un cuerpo que esté bien, distribuye la fuerza hacia abajo, hacia arriba y a los lados de forma equilibrada y entrena al sistema entero.
Pero si tu suelo pélvico no responde bien, esa presión no se distribuye.
❌Empuja todo hacia abajo.
Y a base de clases, lo que era una disfunción pequeña se va complicando.
¿Cómo sabes si te está pasando?
Algunas señales son:
❌Escapes de o***a que aparecen o empeoran después de empezar Pilates.
❌Sensación de peso o de “algo que se cae” en la zona pélvica.
❌Dolor lumbar que no cede.
❌Pesadez tras la clase en lugar de la sensación de descarga que el Pilates suele dejar.
El problema no es el Pilates.
De hecho, conozco a grandes profesionales que llevan años trabajando muy bien.
Pero esos profesionales trabajan valorando primero también de forma individual antes de que la persona entre a un grupo.
El problema es que en clases grupales de estas que se han puesto ahora tan de moda, no lo hacen.
Cada persona tiene una condición diferente y el profesor no puede atender de forma personalizada a tantas personas a la vez
La valoración de suelo pélvico antes de la primera clase cambia el panorama.
Entender su importancia y funcionamiento ,te permite seguir con Pilates sabiendo qué hace, y no a costa de qué.
Sígueme si haces Pilates y nadie te ha preguntado nunca cómo está tu suelo
pélvico.
19/06/2026
Hay una conversación que el sistema médico no tiene tiempo de tener contigo en las 6 semanas postparto.
A las 6 semanas tu útero ha vuelto a su tamaño aproximado, la herida del parto (si la hubo) está cicatrizada, el sangrado ha cedido.
Por eso te dan el alta.
Desde el punto de vista de urgencia médica, está bien, no hay nada agudo que vigilar.
Pero la mayoría de las cosas que han cambiado en el embarazo no se resuelven en 6 semanas.
Lo que la evidencia muestra es que la recuperación real del postparto tarda entre 12 y 18 meses, no 6 semanas.
Esto no es para asustarte.
Es para que sepas qué pedir, qué buscar, qué priorizar en estos meses.
Guarda este carrusel si estás en postparto o vas a estarlo.
Y sígueme si quieres saber lo que el alta no te explica.
Llevas meses entrenando fuerza.
Subiendo kilos, ganando músculo visible, sintiéndote más capaz.
Y a la vez, llevas meses con dolor cervical, lumbar, o con esa sensación de que el cuerpo te pesa cuando te levantas.
No entiendes la contradicción: si estás más fuerte, ¿por qué duele más?
La respuesta suele estar en un sitio que casi nadie revisa: la estabilidad de tu centro.
El centro — lo que en Pilates llaman powerhouse, en entrenamiento llaman core — no es una zona muscular concreta.
Es un sistema: Diafragma arriba, suelo pélvico abajo, transverso del abdomen al frente y multífidos detrás.
Cuatro estructuras que trabajan juntas para crear presión interna estable, que es lo que permite que la columna y las articulaciones reciban carga sin compensar.
Si ese sistema no funciona bien los pesos no se sostienen donde deberían.
Se sostienen tirando de las cervicales, comprimiendo las lumbares, sobrecargando el suelo pélvico.
La fuerza está muy bien.
Es de lo mejor que puedes hacer por tu cuerpo a partir de los 40.
El problema es entrenar fuerza encima de una base inestable: estás construyendo masa sobre una estructura que no la soporta.
La pregunta antes de añadir peso no es “cuánto puedo cargar”.
Es “qué pasa dentro de mi cuerpo cuando cargo”.
Si la presión sube a la cervical, si el suelo pélvico empuja hacia fuera con cada repetición, si la lumbar se queda comprimida en la última serie. ahí hay un aviso, no un logro.
Sígueme si entrenas fuerza y quieres dejar de añadir lesiones en lugar de añadir capacidad.
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