En yoga solemos mirar mucho la postura final, pero gran parte de la práctica sucede antes de llegar a ella.
Cómo colocamos los apoyos, cómo desplazamos el peso, cómo respiramos y cómo enlazamos un movimiento con el siguiente cambia completamente la experiencia.
En esta secuencia, Vasiṣṭhāsana nace desde Adho Mukha y continúa hacia Chaturanga, Adho Mukha con una pierna elevada y Ardha Kapotāsana. No son posturas aisladas: cada una prepara y transforma la siguiente.
Cuidar las transiciones es una de las verdaderas bases de la práctica. Porque lo importante no es solo dónde llegamos, sino cómo llegamos hasta allí.
Yoga Anandamaya
Especialistas en Yoga y Meditación
www.yogaanandamaya.com
Si quieres empezar yoga en septiembre, una de las primeras dudas suele ser qué clase elegir.
No hay una práctica mejor que otra. Lo importante es encontrar la intensidad y el ritmo que tienen sentido para ti en este momento.
En Yoga Anandamaya puedes encontrar Yoga Suave, Yoga Fluido, Yoga Dinámico y Hatha Yin. Cambian el ritmo y la intensidad, pero todas comparten el mismo enfoque: movimiento, respiración, atención y meditación.
Del 14 al 19 de septiembre tendremos puertas abiertas en Retiro, Madrid, para que puedas conocer la escuela y descubrir qué práctica encaja mejor contigo.
No hace falta ser flexible, fuerte ni ágil para empezar a practicar yoga. Muchas de esas capacidades se cultivan precisamente a través de la práctica.
Con los años, mantener movilidad, fuerza, equilibrio, coordinación y confianza en el cuerpo adquiere cada vez más importancia. No para luchar contra el paso del tiempo, sino para seguir moviéndonos con libertad y conservar autonomía.
A los 51 años, para mí la juventud tiene cada vez menos que ver con parecer más joven y más con seguir sintiéndome capaz, curiosa y presente dentro de mi propio cuerpo.
El cuerpo cambia. La práctica puede ayudarnos a acompañar ese cambio sin dejar de desarrollar posibilidades.
Sentarnos en silencio no hace desaparecer automáticamente la inquietud.
A veces ocurre justo lo contrario: al detenernos percibimos con más claridad el movimiento de la mente, la impaciencia, las ganas de levantarnos o la dificultad para permanecer.
Pero esa agitación no significa que la meditación esté saliendo mal. También puede mostrarnos cómo reaccionamos ante la incomodidad, cuánto necesitamos distraernos y qué hacemos cuando no podemos controlar inmediatamente nuestra experiencia.
La calma puede aparecer, pero no es la única enseñanza de la práctica.
En Parivrtta Trikonasana, la estabilidad no aparece porque el cuerpo quede completamente quieto. Se construye a través de pequeños ajustes: en los apoyos, en la mirada, en la respiración y en la manera en que distribuimos el esfuerzo.
Esta es una de las cosas que más me interesa observar en la práctica: qué sostiene realmente una postura y qué parte del esfuerzo es necesaria.
El equilibrio no siempre consiste en fijar. Muchas veces consiste en aprender a adaptarnos sin perder el centro.
Yoga Anandamaya es una escuela de yoga y meditación en Retiro, Madrid.
En septiembre comienza un nuevo curso y seguimos profundizando en una práctica que integra movimiento, respiración, atención y meditación.
Del 14 al 19 de septiembre abrimos la escuela para que puedas venir a conocernos, descubrir las distintas clases y practicar con nosotros.
En los próximos días compartiremos horarios, tipos de clase y toda la información para participar en las puertas abiertas.
16/08/2026
Hay momentos en los que practicar también significa disminuir el ritmo.
Dejar por un momento de hacer, producir o resolver, y permitir que aparezcan espacios de descanso, contemplación y silencio.
No siempre necesitamos aprovechar cada instante. A veces necesitamos simplemente estar, mirar, sentir el cuerpo, escuchar lo que ocurre cuando dejamos de llenar el tiempo.
El descanso no es lo contrario de la práctica. También puede ayudarnos a recuperar claridad, presencia y una forma más amable de volver después a lo cotidiano.
Durante el verano sigo practicando también con las clases en mente.
No para repetir exactamente lo que haremos en septiembre, sino para observar mejor cómo se organiza una postura, qué transiciones pueden ser más claras y qué puede necesitar cada alumno.
La práctica personal de una profesora no termina en su propia esterilla. Muchas de las pequeñas observaciones que aparecen ahí —cómo se distribuye el esfuerzo, qué facilita una postura, qué transición resulta más natural— terminan después formando parte de la manera de enseñar.
Practicar también es preparar la forma en que después acompañamos.
Una postura forma parte del yoga, pero el yoga no cabe en una postura.
La práctica también incluye la respiración, la atención, la meditación y una forma de observar cómo vivimos, cómo reaccionamos y cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.
Por eso, para mí, el yoga tiene sentido cuando lo que ocurre en la esterilla empieza poco a poco a reflejarse fuera de ella.
No se trata solo de hacer más posturas, sino de cultivar una práctica que nos ayude a vivir con más presencia, claridad y equilibrio.
10/08/2026
Pasamos gran parte del día ocupando la mente. Saltamos de una tarea a otra, de una pantalla a otra, de un pensamiento al siguiente. Poco a poco, esa actividad constante se convierte en hábito.
Por eso, cuando nos sentamos en silencio, la mente muchas veces sigue buscando algo que hacer: recordar, anticipar, resolver, comentar, imaginar.
La meditación no consiste necesariamente en entrenar más la atención ni en obligarnos a concentrarnos.
Puede consistir en dejar de alimentar durante un tiempo ese hábito de estar pensando continuamente.
Crear espacio. No para luchar contra los pensamientos, sino para descubrir que no tenemos que seguir cada uno de ellos.
Parte de la práctica consiste en ir soltando esa necesidad constante de estar pensando, para recuperar una atención menos ocupada y más disponible para la experiencia.
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