25/09/2026
Un poco en imágenes de lo que vivimos en la clase de Danza Orgánica en el Festival Boreal
Debo reconocer que para esta clase estaba un poco nerviosa. Sabía que mi propuesta podía no ser bien recibida. Bailar en un espacio público, con miradas ajenas, en un piso inclinado, con muchas cosas pasando alrededor, un grupo de gente desconocida que se acerca en medio de un festival a una clase que se llama danza orgánica y no se sabe muy bien qué es. Ahí también lo fértil: todas y ninguna expectativa eran posibles.
Ya es el 4to año que participo del festival con mis clases, pero ésta vez, sentí la necesidad de escuchar con más honestidad mi búsqueda. No me aferré a lo que pensé que podía esperarse de mí (cosa que hice siempre con la danza y no me funcionó), no me aferré a la idea de cómo debería ser esta clase para este festival, no me aferré en definitiva a la búsqueda de aceptación. Simplemente seguí mi deseo (a veces olvidado), mi instinto/intuición, y mi actual manera de entender la danza. Invité a estos cuerpos a salir de los recorridos habituales, de los patrones convencionales, conocidos, cómodos… para poder descubrir una singularidad de moverse, una potencia dormida, un moverse desde las entrañas, seguir también el deseo con el cuerpo. Nos movimos eléctricamente, vibrantemente y permitiéndonos fluir y también pausar. Siempre las palabras quedan cortas para estas experiencias. Me quedo con las imágenes y las sensaciones de haber podido compartir una búsqueda que para mí es actual, importante, diría, vital: volver al cuerpo como un lugar de exploración, presencia, deseo y posibilidad.
Gracias por la apertura y la receptividad con la que recibieron la propuesta. A todes, incluídos niñes y espectadores!
Y gracias, Festival Boreal, por seguir apostando por espacios para propuestas alternativas, por abrir lugar a otras formas de encontrarnos y de habitar los espacios públicos.
Seguimos danzando.
Siempre ♾️