17/09/2026
Cuando se produce una lesión del LCA, casi siempre aparece la misma pregunta:
¿Cuánto tiempo tardaré en volver?
Pero antes deberíamos formular otras:
¿Qué se ha lesionado exactamente?
¿Dónde se ha producido la rotura?
¿Qué fibras y tejidos siguen conservados?
¿Qué otras estructuras están afectadas?
Porque el LCA no es una simple cuerda que une dos huesos.
Es una estructura viva, recubierta por tejido sinovial, irrigada y dotada de mecanorreceptores que informan al organismo sobre la tensión, la posición y el movimiento de la rodilla.
Por eso, dos roturas aparentemente similares pueden presentar escenarios biológicos y funcionales completamente diferentes.
Y por eso tampoco entendemos la readaptación como una sucesión de semanas o una colección de ejercicios.
Cada fase debe ganarse demostrando criterios:
Movilidad, control del dolor y el derrame, recuperación de fuerza, calidad de movimiento, capacidad para absorber y producir fuerza, carrera, salto, cambio de dirección y preparación psicológica.
En determinadas fases, la tecnología nos permite ajustar todavía más el estímulo:
La hipoxia normobárica intermitente permite provocar una respuesta fisiológica sistémica en reposo, sin añadir carga mecánica sobre la rodilla.
La AlterG permite recuperar la marcha y la carrera regulando progresivamente el porcentaje de peso corporal soportado.
No son atajos ni sustituyen el trabajo.
Son herramientas dentro de un proceso dirigido, medido e individualizado.
Porque volver no consiste únicamente en que hayan pasado los meses.
Consiste en que tu rodilla y tú estéis preparados para responder a lo que el deporte volverá a exigir.
Bienvenidos a LCA LAB.
Con criterios, no solo con calendarios.
FitnessOne