05/07/2026
A medida que pasan los años, me doy cuenta de lo importante que es volver a la niña que fui.
Abrazarla, contenerla, quererla, protegerla.
Todo lo que no vivió, todo lo que no le dieron, todo aquello en lo que no la protegieron.
Voy cumpliendo años, y la madre que soy hoy es cada vez más consciente de las dificultades que tuvo la niña que fui.
Y proyecto mi mirada maternal hacia su soledad, hacia su tristeza.
Y a medida que vuelvo a ella, la que soy hoy va encontrándose con quién ha venido a ser. Con quien está llamada a ser.
Gracias a las personas que me lo pusieron difícil, porque gracias a eso tengo la fortaleza que tengo.
Gracias a las dificultades de mi infancia, porque gracias a ellas construí la vida que tengo.
Gracias al maltrato, porque gracias a él crío a mis hijos con conciencia y un amor infinito.
Gracias a la escasez, porque gracias a ella soy abundante.
Gracias al desamor, porque gracias a él me convertí en una persona amorosa.
Gracias a mi pasado, porque mirando atrás puedo ver lo afortunada que soy hoy.
Gracias a mí, por haber tenido la fuerza y la valentía para atravesarlo todo.
Y porque, a través de todo ese dolor, mi bondad se quedó intacta.
11/05/2026
¿Hay algo que llevas tiempo queriendo soltar?
Del 29 al 31 de mayo nos vamos a la montaña de Dosrius para hacer exactamente eso.
Tres días de yoga, breathwork, journaling y ritual sagrado. Un espacio para descender, transmutar y renacer.
Para las que sienten que es su momento.
Si quieres saber más, escríbeme por aquí o a [email protected] 🤍
¡Sólo quedan 4 plazas!
05/05/2026
Hay cosas que repetimos sin entender muy bien por qué.
Reacciones que nos sorprenden.
Patrones que aparecen en todas nuestras relaciones.
Miedos que no terminan de irse.
Muchas veces, la raíz está en lo que yo llamo las heridas del alma.
Son marcas emocionales que se forman en la infancia (muchas veces sin que haya habido nada "dramático") y que desde entonces actúan como un filtro invisible a través del cual interpretamos el mundo, nos relacionamos y nos hablamos a nosotras mismas.
Se identifican cinco: el abandono, el rechazo, la traición, la humillación y la injusticia.
Cada una tiene su manera de manifestarse. Y casi todas las tenemos, en mayor o menor medida.
Yo tengo muy presentes dos en mi propio camino: la del abandono y la del rechazo. Reconocerlas no fue fácil, pero sí fue liberador. Porque cuando sabes desde dónde estás actuando, puedes empezar a elegir diferente.
Sanar no es borrar lo que pasó.
Es integrar esa parte de ti para que deje de dirigirte desde las sombras.
Desliza y descubre cuál podría ser la tuya 👉
Y si te apetece, cuéntame en los comentarios. Me encanta leer vuestras reflexiones🙏