31/08/2026
LA OMI ALERTA DEL REGRESO DE LA PIRATERÍA
Más de 90 marinos permanecen retenidos a bordo de seis buques tras una sucesión de secuestros que ha vuelto a situar la seguridad de la navegación frente a Somalia y Yemen entre las principales preocupaciones del transporte marítimo internacional.
La Organización Marítima Internacional (OMI) ha elevado la alarma ante el recrudecimiento de la piratería en el golfo de Adén y las aguas próximas a Somalia. Su secretario general, Arsenio Domínguez, ha exigido la “liberación inmediata e incondicional” de más de 90 tripulantes que permanecen cautivos, después de que el secuestro del petrolero SEAMULL el 20 de agosto elevara a seis el número de buques actualmente retenidos.
El último episodio se produjo cuando el SEAMULL, también identificado como SIBU 1, navegaba hacia el oeste por el golfo de Adén. El buque emitió una llamada de socorro al detectar la aproximación de una embarcación no autorizada cuando se encontraba a unas 136 millas náuticas al este de Al Mukalla, Yemen. Seis personas armadas consiguieron abordar el petrolero, tomar su control y modificar posteriormente su rumbo en dirección a Somalia, según la información trasladada por UKMTO.
A bordo del petrolero viajaban 20 tripulantes, entre ellos 16 ciudadanos indios y marinos de otras nacionalidades, según las informaciones conocidas tras el secuestro. La captura del SEAMULL constituye el sexto secuestro de un buque comercial registrado en la zona desde abril y se produjo apenas tres días después de que hombres armados tomaran el carguero Lutuf frente a las costas de Somalia.
La sucesión de incidentes ha provocado un fuerte incremento del número de trabajadores del mar retenidos. El pasado 6 de julio, la OMI reclamaba ya la liberación de 44 tripulantes cautivos a bordo de tres buques —Honour 25, Eureka y Sward— secuestrados entre abril y mayo. Entonces, el organismo internacional había contabilizado 24 ataques consumados o intentados contra buques durante los tres meses anteriores en el mar Rojo y el golfo de Adén.
Apenas siete semanas después, el número de embarcaciones retenidas se ha duplicado y los marinos en poder de piratas y grupos armados supera los 90.
Domínguez ha advertido de que las tripulaciones permanecen sometidas a una “incertidumbre y amenaza constantes”, en algunos casos con dificultades para acceder a alimentos, agua potable, atención médica y otros servicios esenciales.
La OMI pone además el foco en las familias de los marinos, que disponen en muchos casos de escasa información fiable sobre las condiciones en las que se encuentran los cautivos. “Ningún gente de mar debería sufrir violencia, intimidación o explotación por el mero hecho de desempeñar su trabajo y mantener en marcha el comercio mundial”, ha señalado el secretario general.
El nuevo ciclo de piratería afecta a una de las áreas estratégicas para la navegación mundial. El golfo de Adén constituye la conexión natural entre el océano Índico y el mar Rojo y forma parte del corredor que conduce hacia el canal de Suez. El deterioro de la seguridad se produce además mientras la navegación regional continúa soportando los efectos de otros conflictos y ataques contra el tráfico mercante. La propia OMI había condenado el 12 de agosto el ataque contra el carguero TIHAMAH frente a Yemen, que causó víctimas entre su tripulación, aunque este tipo de acciones responde a una dinámica distinta de los secuestros vinculados a la piratería somalí.
Ante esta situación, la OMI ha reclamado a Estados de pabellón, Estados ribereños, armadores y operadores marítimos que refuercen las evaluaciones de riesgo antes de atravesar la región. Domínguez insta especialmente a aplicar las Best Management Practices (BMP) para protección marítima y las recomendaciones contenidas en las circulares de la organización, destinadas a reducir la vulnerabilidad de los buques frente a abordajes, secuestros y ataques armados.
La organización considera igualmente imprescindible mantener la cooperación naval internacional. La misión europea Atalanta y otros dispositivos internacionales han desempeñado durante años un papel fundamental en la protección del tráfico mercante frente a Somalia. Tras el secuestro del SEAMULL, el Centro de Seguridad Marítima del Océano Índico de la Unión Europea confirmó que la misión Atalanta estaba siguiendo el incidente y recomendó a los buques mantener una vigilancia reforzada y comunicar cualquier actividad sospechosa.
La OMI continuará asimismo respaldando la cooperación de los países ribereños mediante el Código de Conducta de Djibouti y su Enmienda de Yeda, marco regional creado inicialmente para combatir la piratería y posteriormente ampliado a otras amenazas como el tráfico de personas, el terrorismo marítimo o la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. El instrumento promueve el intercambio de información, la formación, la coordinación regional y el fortalecimiento de las capacidades nacionales de vigilancia y respuesta.
El regreso de los secuestros demuestra que la amenaza que parecía contenida después de la fuerte ofensiva internacional contra la piratería somalí vuelve a adquirir dimensión estratégica. Domínguez ha pedido que la atención mundial sobre otros focos de tensión no reste recursos a esta región y ha anunciado que planteará la situación dentro del sistema de Naciones Unidas. Para la OMI, la respuesta tendrá que combinar cooperación entre los Estados ribereños, protección naval internacional, preparación de los buques y presión diplomática para conseguir la liberación de los más de 90 marinos actualmente cautivos.
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