Chévere La Bici

Chévere La Bici

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Recorremos el mundo en bicicleta; también hacemos maletas y parrillas para andar en bicicleta.

30/08/2026

Me había olvidado cómo era andar solo con un bolero en el mar, jejeje… Mis compañeros de ruta, Pachito y Rubencho, decidieron salir pronto a la ruta, un día antes que yo, y por mi parte preferí quedarme un día más junto a la estación de servicio a donde habíamos llegado a pernoctar.

Así las cosas emprendí nuevamente el viaje por la zona de las salinas entre las provincias de Santiago del Estero y Córdoba. Allí la carretera se extiende en rectas que parecieran una telenovela turca, laaaargas y simplonas.

La vegetación no era muy alentadora y estos trayectos son un desafío completo para la mente y el cuerpo.

La sinfonía la dan las cientos de manadas de cotorras que van surcando el cielo y entre el abrasador sol, que me recuerda que el in****no existe, llego a un lugar que de momento se convertiría en un oasis en esa pampa húmeda.

Esta etapa transcurre entre San Antonio y Recreo.

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

26/08/2026

Hay días en los que no tienes ganas de hacer nada. Ese día fue el de esta etapa. Mi ánimo no estaba para salir a pedalear. Un par de días antes había ocurrido una tormenta terrible, no pudimos dormir bien en la noche, no tuvimos lugar para armar las carpas y pasamos la noche sentados en una estación de servicio viendo cómo el temporal arrastraba todo: techos, cables, postes, árboles…

Todo eso creo que me derrumbó y me sentí mal, me dio uno dolor de cabeza muy fuerte que lo único que quería era estar acostado en la carpa. Y así ocurrió, me la pasé todo un día acostado tratando de recuperarme.

El día de esta etapa no quería andar, solo quería moverme y continuar el camino, que, sin mayores novedades nos llevó al siguiente pueblito.

Esta etapa transcurre entre Frías y San Antonio.

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

08/08/2026

Tras un día de descanso en San Pedro en un camping privado donde coincidimos con Lorenzo, que nos ofreció su espacio para pasar un par de noches y compartir un gran asado en el calor de la provincia de Santiago del Estero.

Allí nos reencontramos con Rubencho, el cicloviajero de Neuquén que habíamos dejado en Cafayate y empezamos a compartir ruta por la vía 157, que se extiende casi en una línea eterna de kilómetros sin curvas y que atraviesa grandes campos agrícolas.

Acá el sol es implacable, se siente el calor más sofocante que cualquier otra ruta que haya hecho en bici. Sumado a que no hay árboles o sombra para resguardarse y te das cuenta lo valioso que son los árboles, que ni con todo el dinero del mundo puedes tener uno ahí para protegerte.

Una etapa larga, monótona y casi que concluye. Creo que el inclemente sol me afecta. Al final, el clima cambiante de esta Argentina nos sorprende estando en el pueblo de destino y cae un temporal de lluvia que nunca antes había vivido.

Esta etapa transcurre entre San Pedro y Frías.

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

04/08/2026

Algo que nos ha permitido conocer en el andar en bici es sentir cada uno de los diferentes climas que hay, desde fríos intensos que te congelan los huesos, hasta calores más ardientes que el mismo in****no.

Nos levantamos muy temprano con Pachito para anticiparnos al intenso calor que nos acompañaría durante el recorrido. Salimos al despertar el alba. La idea era recorrer 50 kilómetros hasta la media mañana y ahí parar hasta el final de la tarde y avanzar otros 40 kilómetros para completar una etapa de 90 kilómetros.

Las cuentas nos sirvieron. No obstante, nos encontramos con una carretera bastante angosta y en la que no existe berma, banquina, arcén… como le quieran llamar, y eso, se complica a la hora de avanzar, ya que uno tiene que estar con los sentidos completamente abiertos para evitar que el paso vertiginoso de los conductores acabe en un accidente.

Al llegar a La Madrid, pensábamos que podríamos ubicarnos en una zona fresca para pasar el día, dentro del pueblo mismo… y al mediodía, nos sentimos en un lugar donde el mismísimo in****no era fresco para lo que empezaríamos a sentir en ese lugar… un calor que literalmente te aniquilaba.

Finalmente, un lugareño nos dijo que arrancáramos hacia el puente del Río y que ahí nos podíamos quedar debajo, mientras el recalcitrante sol pasaba… seguramente vivimos unos 48 grados bajo la sombra.

Esta etapa transcurre entre Simoca y San Pedro.

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

01/08/2026

Siempre he considerado que no hay mejor escenario para acampar que al lado de una fuente de agua: mar, lago, laguna, quebrada o río… siempre será muy mágico y por fortuna encontramos un lugar fabuloso en un pueblito al lado de Tafí del Valle que se llama El Mollar.

Estuvimos de buenas porque encontramos una estación de servicio colindante a un río y ahí también aprovechamos para recargar los equipos electrónicos, comprar alimentos para la cena y el desayuno y partir de cara a las yungas.

Particularmente esta etapa me trajo recuerdos de la naturaleza que tenemos en Colombia, porque era andar como en selva pura, bosques tropicales llenos de fauna y flora alucinantes.

Como teníamos que descender de los 2130 m.s.n.m. de Tafí del Valle a los 300 m.s.n.m., sabíamos que pasaríamos a un clima extremo de calor, así que aprovechamos la pureza del río La Angostura y allí hicimos una pausa para darnos un chapuzón merecido.

Sería la despedida de las montañas por un buen tiempo, ya que se avecina un terreno de gran llanura.

Esta etapa transcurre entre Tafí del Valle y Simoca.

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

05/07/2026

De las mejores noches que se tienen en la ruta son aquellas que te permiten tener una claridad total del cielo estrellado y nuestra estadía en la parte alta del Observatorio Astronómico de Ampimpa fue un apogeo sideral.

A temprana hora de la mañana nos despertamos con la sorpresa de un zorrito, una tarántula y las catas surcando el cielo despejado.

Con un clima perfecto continuamos nuestra travesía hacia el Alto del Infiernillo, que además nos permitiría ver en su inmensidad todo el valle de los Calchaquíes y sus predominantes cardones como el milenario “El Abuelo”. Según la tradición, los cardones son en realidad indígenas y guerreros que fueron convertidos en plantas por la Pachamama (Madre Tierra) para proteger su territorio.

Luego de una subida de más de 20 kilómetros, logramos llegar al abra de El Infiernillo y allí aprovechamos para tomar unos mates y observar la fauna del lugar, con la maravillosa suerte de ver el majestuoso cóndor andino, mi animal favorito.

Al final, nos largamos en una bajada en la que nos sentimos como en un descenso del Tour de Francia, al mejor estilo de los Alpes.

Esta etapa transcurre entre el Observatorio Astronómico Ampimpa y Tafí del Valle

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

30/06/2026

Estuvimos acampando un par de días en el camping Uchuta en Amaichá del Valle. Uchuta en quechua significa calzado a manera de sandalia y sus dueños le pusieron así porque sus ancestros caminaban varias horas, hasta días para ir de un pueblo a otro a conseguir provisiones.

Desde ese plácido lugar partimos con rumbo hacia Tafí del Valle, pero quizás esta sería otra corta etapa del camino, pues arrancamos a mediodía con un rayo de sol que nos dejaba crocantes. Teníamos que sortear una subida de 33 kilómetros hasta el alto de El Infiernillo, pero en el trayecto preliminar, Pachito se pinchó y fue la oportunidad para almorzar y recargar agua.

Conocimos a un carnicero de nombre Luciano y descendiente de los Quilmes, quien nos ofreció su ayuda, nos ayudó a despinchar y nos dio un par de cervezas que nos supo a gloria en el desierto. Al irnos, Luciano nos sorprendió con un regalo, el cual nos serviría más adelante como alimento y remedio.

Al final, resultamos acampando en un observatorio astronómico con una de las mejores vistas que se pueden encontrar en el norte argentino tucumano.

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

29/06/2026

En ruta hacia la provincia de Tucumán, rodando entre viñedos de este hermoso valle del norte argentino, nos cruzamos con un par de cicloviajeros: un inglés y otro argentino que iban con rumbo al sur, nos los encontramos mientras hacíamos una pausa en un paradero de bus sobre la ruta 40 y fue perfecto para acicalarnos del fuerte sol abrasador de la primavera.

El primer pueblito que encontramos en la tercera provincia de este viaje se llama Cololao del Valle, allí aprovechamos para comernos, quizás, el helado más exquisito del país… poesía pura y dulce.

Más adelante nos encontramos con el lugar de la minga de la comunidad del pueblo originario de los Quilmes, quienes nos brindaron dos platos rebosantes de locro, una sopa tradicional argentina y que nos sirvió para recargar todas las energías quemadas durante la rodada.

Al salir de allí, la sorpresa fue toparnos con Lea y Gabriel, cicloviajeros también, y a quienes ya me los había topado por primera vez en Bolivia, a la salida de Copacabana… qué linda es la ruta cuando te ves con otras personas viajando en bici, cumpliendo sueños, retos, ilusiones…

Al final de este día llegamos a Amaichá del Valle, lugar de muchísimo valor cultural e histórico de Argentina, pues allí se asentaron varias culturas precolombinas, entre las que se destacan también los Tafí. Aprovechamos la oportunidad y visitamos el precioso Museo de la Pachamama.

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

19/06/2026

Quién iba a pensar que ante la incertidumbre en la que andábamos con de encontrar un lugar para dormir en Cafayate, termináramos compartiendo con una banda de cicloviajeros argentinos con la búsqueda de otro sueño: llegar a México en bici para ver el Mundial de Fútbol.

En la mañana nos despedimos de la simpática y su combo. Más luego, nosotros continuamos nuestro viaje hacia el sur. En la salida de Cafayate nos topamos con el gran , otro cicloviajero argentino que además de llevar viajando por más de una década, se preocupa por ser un defensor de los derechos de los más vulnerables y el medio ambiente en su país.

Acto seguido, continuamos nuestro rumbo por la mítica Ruta Nacional 40 de Argentina (5194 km de longitud) en sentido sur.

Nuestra idea era llegar hasta Amaichá del Valle, pero como en esta vida, una cosa es lo que se piensa y otra lo que resulta siendo, jajaja… En poco menos de 15 kilómetros de haber salido de Cafayate y encontrarnos por varios viñedos, nos percatamos que en el camino se encontraba un cicloviajero descansando a un lado de la carretera y bajo la sombra de unos árboles. Se trataba del loco del Germán , con quien decidimos quedarnos a compartir el almuerzo y resultamos al final del día en un pequeño asadito con vino y mate.

Quizás era la ruta más corta del viaje, pero de seguro, de las más agradables por las historias y anécdotas contadas.

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

05/06/2026

Los que andamos durmiendo en carpa, cuando el cielo está completamente despejado significa estar en un hotel de millones de estrellas. Así pasamos la noche en Santa Bárbara, un lugar al que llegamos al finalizar la tarde y en donde nos ofrecieron baño y agua durante nuestra pernoctada. Al día siguiente, los cañones más impresionante de la Ruta Escénica de la quebrada de Las Conchas, en la reconocida Ruta 68 de Argentina, era como estar en Marte, un lugar muy similar en colores a lo que conocimos en Tupiza, Bolivia y que acá se seguía presentando acompañados por un sol que nos derretía.

Al final del día llegamos a Cafayate, sin saber en qué lugar íbamos a dormir, pues es una villa medio grande y con bastante turismo. No obstante, como enviados por la magia del camino, nos encontramos con un grupo de cicloviajeros, quizás el más grande con el que me he encontrado en el camino, los .

Resulta que ellos estaban en la búsqueda de un lugar, al igual que nosotros, y consiguieron un espacio en el polideportivo municipal de Cafayate. Al final del día pudimos intercambiar historias con varios de ellos y me quedé con la amistad de y , quienes van en una travesía hasta México para ver el Mundial de Fútbol. ¡Qué genios son los argentinos!

La magia andina continúa…

Nacimos para cuidar el planeta, no para destruirlo.

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