16/09/2026
Después de los 60 años, el objetivo del ejercicio no debería ser únicamente gastar calorías o acumular kilómetros. Debemos pensar en preservar músculo, fuerza y capacidad funcional.
Con el envejecimiento aumenta el riesgo de sarcopenia, caracterizada por pérdida de masa muscular y, especialmente, disminución de la fuerza y del rendimiento físico.
Por eso, el entrenamiento de fuerza adquiere una importancia fundamental. La evidencia muestra que en adultos mayores puede mejorar la fuerza muscular, la capacidad funcional, la velocidad de marcha y determinadas medidas de composición corporal.
Esto no significa que trotar o realizar ejercicio aeróbico sea malo. La actividad aeróbica también tiene beneficios cardiovasculares y metabólicos. La recomendación científica es combinar ambas capacidades, no sustituir una por la otra. La OMS recomienda en mayores de 65 años actividad aeróbica regular y ejercicios de fortalecimiento de todos los grandes grupos musculares al menos 2 días por semana, además de trabajo multicomponente de fuerza y equilibrio.
La prioridad cambia con la edad:
🏋️ Mantener y desarrollar fuerza.
🦵 Preservar masa muscular.
⚖️ Mejorar equilibrio y estabilidad.
🚶 Mantener la capacidad de caminar y desplazarse.
🪑 Poder levantarse de una silla, subir escaleras y realizar actividades cotidianas.
🧠 Conservar independencia y calidad de vida.
Y sobre las hormonas: el ejercicio de fuerza puede producir respuestas hormonales agudas y se ha estudiado su relación con diferentes biomarcadores, pero no debe venderse como una estrategia garantizada para aumentar la testosterona. El beneficio principal y mejor respaldado es mejorar la capacidad muscular y funcional.
A los 60, 70 o 80 años no se deja de entrenar: se entrena con mayor inteligencia, individualización y propósito.
No entrenamos solamente para vernos fuertes. Entrenamos para seguir siendo funcionales.
Yani Burgos — Entrenamiento, salud y nutrición.