30/08/2026
El viernes 21 de agosto cumplía 39 semanas de gestación y fui al último control con el obstetra. Mientras esperaba tenía algunas contracciones que pensé que eran de Braxton porque no dolían y no sentía que se pusiera toda la panza dura.
Teníamos programada una cesárea para la mañana siguiente, porque Santi estaba de cola. A mí me ponía muy triste, porque recuerdo como un momento espectacular el parto de mí primer hija, y quería volver a parir.
Cuando le digo al obstetra que estoy con contracciones me revisa y me dice que estoy con 4 de dilatación y el cuello borrado, que tenemos que ir para el sanatorio porque no llegamos a la cesárea al día siguiente.
Coordinamos con la partera encontrarnos a las 4:15 en la clínica y fuimos a buscar las cosas para internarnos.
En el camino al sanatorio las contracciones empezaron a ser ligeramente molestas y se empezaron a acercar un poco, aunque eran cada unos 8/10 minutos.
Mientras Bruno hacía la admisión se empezaron a poner más molestas, y en el momento en que vuelve de hacer los trámites tengo tres contracciones seguidas, separadas por 2 minutos, que sí fueron dolorosas y duraron un poco más de un minuto. Le avisa a la partera que le dice que vienen a buscarme, y en ese momento siento que empiezo a hacer fuerza de forma incontrolable, y un poco asustada le pido a Bruno que llame a la partera porque empecé a pujar. Eran las 17.10. Justo sale una enfermera de quirófano a buscarme y me lleva hasta la sala de preparto. Llego caminando con bastante dificultad porque me estaban molestando mucho las contracciones y sentía que no se terminaban. Cuando llegué, me acuclillé agarrada a la cama y me quedé ahí sin poder moverme.
Viene el obstetra, me hace un mimo, me habla de cómo cambio el panorama y me propone revisarme cuando pase la contracción. Yo no podía moverme, desvestirme, nada. Creo que ahí se dan cuenta de que todo estaba muy avanzado (creo que nadie entendía cómo, yo había hablado hacia 10 minutos con la partera y le dije que estaba sin dolor y con contracciones espaciadas). Vienen la parteras, dos obstetras más, creo que algunas enfermeras, la anestesióloga y no sé si alguien más.
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26/08/2026
¿Y si prepararse para el parto también fuera una forma de prepararse para ser familia?
Porque el nacimiento no solo trae un bebé.
También los encuentra a ustedes en un lugar completamente nuevo.
Van a tener que aprender a acompañarse
de otra manera.
A reconocerse en medio del cansancio, de la intensidad, de las dudas.
A pedir. A escuchar. A saber cuándo hacer y cuándo simplemente estar.
Por eso, cuando hablamos de preparar el parto, para mí tiene sentido que estén los dos.
No para que la pareja tenga que “hacer todo bien”.
Sino para que puedan llegar con más herramientas, más información y más
confianza en el equipo que están construyendo.
En el taller vamos a trabajar justamente eso:
cómo acompañar el trabajo de parto desde el cuerpo, el movimiento, el contacto, la respiración y la presencia.
Porque el trabajo de parto es un puente.
Entre la pareja que son hoy y la familia que
están por ser.
Y ese puente también pueden empezar a construirlo antes.
Si están esperando un bebé y quieren prepararse juntos, escríbanme 💜💜
¡Les espero!
🙏💜
24/08/2026
Hola Bet! Acá estoy, intentare poner en palabras lo que fue el día más maravilloso de nuestras vidas.
Era un miércoles 13/05 fuimos a control con la obstetra, tenía que pedirme los últimos estudios. Cuando me ve entrar al consultorio lo primero que me dice es “qué pasó con esos labios y nariz tan hinchada”, me pide que me acerque y me tocó la panza, para ella estaba dura... algo pasaba.
Me dice: acóstate en la camilla que te voy a hacer tacto, yo confiaba plenamente en ella, en su criterio. y ahí fui, recuerdo su cara de sorpresa y enseguida dijo: YA SE VAN A INTERNAR, con mezcla de emoción, nervios, sorpresa. Maxi la miró sin entender bien qué pasaba, ella muestra sus manos haciendo referencia al número 7, si Tenía 7cm de dilatación. No lo podía creer, no tenía dolor.
Llegamos a la clínica 17hs fui a la guardia para que me ingresen y las médicas seguían sorprendidas de lo bien que estaba, me monitoreaban y todo el tiempo me preguntaban: ¿ESTÁS BIEN? Sentis dolor? Y yo… seguía igual, un poco en shock por todo lo vivido hacía apenas 2 horas.
Cuando me asignan la habitación, justo llega la partera y noté que estaban todos un poco ansiosos, yo seguía con una sonrisa en la cara, en mi mundo. Me traen para cambiarme y me quedé un rato largo en el baño, despidiendo mi panza, mi última foto con ella, Sali sonriendo feliz, procesando todo lo que estaba viviendo. Cuando salgo, ella me vuelve a hacer tacto y ya tenía 9cm de dilatación. También recuerdo esa cara jaja. Ahora sí, me vinieron a buscar y fuimos a la sala de partos donde empiezan a pasarme oxitocina porque necesitaba las contracciones para poder pujar, me preguntaron si quería recibir la epidural, dije que sí. Ese momento lo recuerdo con mucha tranquilidad, porque mientras estaba sentada en la camilla y aplicaban la anestesia la partera me abrazó, lo sentí muy maternal. Como si mi mamá estuviera ahí conmigo.
Luego de eso, nos dejaron solos a los 2 y recuerdo muy bien haberle dicho a Maxi emocionada “wow que momento más íntimo” estábamos ahí, el sentado al lado mío, sosteniendo mi mano y esperando a las contracciones. Nos miramos mucho y disfrutamos del silencio.
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20/08/2026
Hola, Bet, cómo va?
Ayer en desvelo logré escribir la historia de nacimiento para compartirte!
El 18 de agosto nació Oliverio, pasadas las 41 semanas, "haciéndose desear" como me dijeron esos días.
Nos dieron fecha límite para el martes 18 que llegaba a 41.1.
La idea era poder estimular el cuello del útero el lunes a la noche y el Martes ir a inducción.
Ese finde previo fue hermoso.
Con la razón/excusa de generar oxitocina, me dediqué a disfrutar un montón, festejamos el aniversario de novios con mi pareja, descansé, comí rico e hice un montón de cosas que me hacen bien y me dan placer.
Me sentía tranquila.
El lunes a la noche fuimos a internarnos con todos mis objetos de apego 😅, la pelota, almahodones, etc., parecía que íbamos de viaje y en cierta forma, sí, estábamos emprendiendo un viaje.
Me pasaron prostraglandina para madurar el cuello de útero, después de esa estimulación y decidimos pasar oxitocina igual mientras monitoreábamos los latidos del bebé.
Ni bien empezaron las contracciones, bajaron los latidos así que decidimos suspender y hacer una cesárea.
Me sentí un poco frustrada porque después de practicar tanto el pujo y visualizar así el nacimiento, realmente quería pasar por esa experiencia.
Pero ahí también tuve que recalibrar y recordar por qué estábamos ahí: el nacimiento de mi hijo.
Y el momento y modo preciso para nacer iba a ser el que lo trajera sano al mundo.
Me llevé mi parlante, la música que había seleccionado, un aroma rico, le di la mano a mi novio y me entregué al procedimiento.
La verdad es que tanto la cesárea como la recuperación vienen bastantes dolorosas y más que nunca tratando de darle amor y paciencia al cuerpo.
Bet, te quería agradecer porque no tengo dudas de que el hecho de haber transitado un embarazo hermoso fue en parte por haber participado de tu espacio, donde concientizamos y movimos el cuerpo, fuimos para adentro para conectar con nuestro bebé pero también para afuera para conectar con otras viviendo lo mismo que una, lo que hizo de un proceso que es por momentos bastante solitario e íntimo algo grupal y colectivo.
Te mando un beso grande y gracias por todo! 💗
17/08/2026
🔥Durante el embarazo aumentan ciertas hormonas, como los estrógenos, la progesterona y la hormona estimulante de melanocitos, que hacen que la piel produzca más pigmento.
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Esa es la razón por la que pueden oscurecerse zonas como las areolas, axilas o el abdomen.
🔥
La línea nigra suele aparecer alrededor del segundo trimestre, y va desde el p***s hasta el ombligo (a veces un poco más arriba).
Es totalmente inofensiva y no indica ningún problema de salud.
Con el tiempo, después del parto, tiende a aclararse sola, aunque puede tardar algunos meses.
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No hay manera de prevenirla ni de eliminarla con cremas,
pero podés proteger la piel del sol y mantenerla hidratada para cuidarla.
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Cada marca es una señal del cambio, del crecimiento y del poder de tu cuerpo.
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03/08/2026
El embarazo no es solo un cambio físico. Es un proceso profundo de transformación del cuerpo, de las emociones, de la identidad y del vínculo con ese bebé que está creciendo dentro tuyo.
Por eso, en mis clases no buscamos únicamente mover el cuerpo. Buscamos desarrollar recursos que puedan acompañarte durante todo este camino: aprender a escucharte, respirar, relajarte, confiar en tu cuerpo, conectar con tu bebé y habitar cada etapa con mayor presencia.
Creo profundamente que la fisiología y las emociones no están separadas. Un cuerpo que se siente escuchado, respetado y acompañado responde de otra manera. Y ese respeto empieza por nosotras mismas.
Somos las primeras que podemos aprender a reconocer lo que nuestro cuerpo necesita. A confiar en sus señales. A darle tiempo. A no apurarlo ni exigirle más de lo que puede dar. Porque cuando cultivamos esa escucha durante el embarazo, también fortalecemos una herramienta que nos acompañará en el parto, en el puerperio y en la crianza.
No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de estar presentes.
De ir afinando esa capacidad de escuchar, de sentir, de esperar, de confiar y de responder con amor a lo que nuestro cuerpo y nuestro bebé necesitan.
Ese, para mí, es el verdadero corazón de estas clases. 💜
29/07/2026
En Gestando en Movimiento cada propuesta tiene un sentido dentro del proceso.
Las clases, los encuentros con parejas, los talleres preparto y los masajes no son actividades aisladas.
Son distintas maneras de acompañar
una misma transformación.
Durante el embarazo el cuerpo cambia todos los días.
Cambia la postura, la respiración, la percepción, las emociones, la forma de habitarse.
En las clases aprendemos herramientas para atravesar esos cambios con más conciencia: respirar, movernos, relajarnos, registrar lo que sentimos
y confiar en nuestro cuerpo.
El masaje continúa ese recorrido.
Es un momento para detenerse, recibir
y escuchar.
Un espacio donde el cuerpo no tiene
que hacer nada por nadie.
Solo descansar, aflojar tensiones y
volver a encontrarse consigo mismo y con el bebé.
Porque durante el embarazo el cuerpo entrega muchísimo.
Y cuando nazca el bebé seguirá entregando: sosteniendo, alimentando, calmando, abrazando, durmiendo poco y estando disponible casi todo el tiempo.
Por eso me gusta pensar el masaje no como un premio ocasional, sino como
un espacio de cuidado al que podés volver una y otra vez durante el embarazo y también en el puerperio.
Cuidar a quien está gestando y a quien después va a sostener una nueva vida también forma parte de este proceso.
🙏💜