08/29/2026
Si los domingos en la tarde se te aprieta algo en el pecho, tiene nombre.
No es que seas exagerada ni que le tengas fobia al trabajo. Es tu sistema nervioso adelantándose a algo que todavía no pasó.
Y lo hace porque en algún momento de tu vida adelantarse fue útil. Te protegió. Te preparó.
Hoy te está costando un día completo de tu semana.
Esta semana voy a hablar de eso: de las cosas que aprendiste para sobrevivir y que hoy te están frenando.
Nos vemos mañana.
08/29/2026
Esto es lo más difícil de aceptar para una mujer que construyó algo desde cero:
que las habilidades que la hicieron exitosa son las mismas que hoy la tienen con un techo.
No delegar te salvó cuando no tenías equipo. Hoy te impide escalar.
Controlar todo te salvó cuando un error te costaba el mes. Hoy tienes un equipo que no crece porque no lo dejas.
Aguantar te salvó cuando no había plan B. Hoy te está costando la salud.
Nada de eso estuvo mal. Todo eso funcionó. Por eso estás donde estás.
Pero una herramienta que sirvió durante diez años no sirve para siempre. Y soltarla no significa que te equivocaste.
Significa que ya estás en otro nivel y todavía estás usando el manual del anterior.
Guarda esto si te tocó.
08/26/2026
Te levantas temprano. Cumples. Ejecutas. No fallas.
Llevas veinte años demostrando que tienes disciplina.
Y aun así, cada vez que las cosas no avanzan, la primera explicación que te das es que no te estás esforzando lo suficiente.
Piénsalo un segundo. Si la disciplina fuera el problema, no habrías llegado hasta donde estás.
La disciplina te trajo hasta aquí. Por eso crees que también te va a sacar.
Pero lo que te trajo no es lo que te saca.
Y mientras sigas buscando la respuesta en el mismo lugar donde ya buscaste todo, vas a seguir encontrando lo mismo: que hay que esforzarse más.
08/25/2026
Ayer fui parte del Foro Latino de Salud Mental organizado Foro Latino de Salud Mental y Bienestar , y salí con el corazón lleno.
Gracias a todos los organizadores , en especial Maritza America by psicomami por abrir un espacio así. Porque a nuestra comunidad latina se le enseñó durante años a aguantar en silencio: “eso se pasa”, “no hables de eso afuera”, “échale ganas”. Y el silencio no cura. Solo pospone.
Cada vez que nos sentamos a hablar de salud mental sin vergüenza, alguien en la sala respira distinto. Alguien entiende que lo que siente tiene nombre. Alguien se atreve a pedir ayuda por primera vez.
Por eso levanto mi voz y pongo mi aporte donde se me necesite: aquí en Estados Unidos y en cualquier espacio que abra la puerta. Quiero ser bandera de esto. Porque una sociedad sana mentalmente es una sociedad que sabe amar sin lastimar, trabajar sin destruirse y criar sin repetir el dolor que heredó.
08/20/2026
Los rascacielos más altos están diseñados para moverse casi un metro en un terremoto. La rigidez no los protege, la flexibilidad controlada sí.