09/10/2026
Desde el observatorio, Quebec seguía siendo exactamente la misma ciudad. Sin embargo, al contemplarla desde arriba, podía verla desde otras ópticas.
Con una relación ocurre algo parecido.
Cuando todavía estamos emocionalmente dentro de la historia, reaccionamos desde la herida y nos cuesta observar algo más allá de lo que perdimos o de lo que nos hicieron.
La distancia reflexiva no consiste solamente en alejarnos físicamente o dejar pasar el tiempo. Consiste en crear espacio interior para reconocer lo bueno, aceptar lo que dolió, comprender nuestros silencios y preguntarnos cómo actuaríamos hoy ante una situación semejante.
No todo sucedió porque “tenía que pasar”. Algunas heridas nunca debieron ocurrir. Pero comprenderlas nos permite decidir qué lugar ocuparán en nuestra vida.
Comprender no es justificar. Es dejar de permanecer atrapadas dentro de la misma interpretación.
Esta es la sexta parada de nuestro recorrido: comprender con distancia.
¿Qué puedes ver hoy que antes no podías?