La pascualita
Paranormal Vany
Acontecimientos extraños alrededor del mundo
15/08/2026
Sentí alivio al escuchar a mi madre llamándome desde la cocina para cenar. Pero mientras bajaba las escaleras, una mano me tapó la boca desde detrás de la puerta de su cuarto y su voz susurró: "No vayas, yo también lo escuché".
15/08/2026
El cuerpo que abrió los ojos
La primera noche que trabajé en la morgue, el supervisor me dijo algo que todavía recuerdo:
—Aquí abajo, nunca te asustes por los ruidos. Los edificios viejos hacen muchos.
Era casi medianoche. Solo estábamos él y yo en el turno.
A las 2:17 de la madrugada escuché tres golpes.
Toc. Toc. Toc.
Venían de una de las cámaras frigoríficas.
Pensé que alguna bandeja metálica se había movido, así que no le di importancia.
Hasta que volvieron a escucharse.
Toc. Toc. Toc.
Esta vez más fuerte.
Le avisé al supervisor. Se quedó mirando la puerta durante unos segundos y me dijo:
—No abras.
—¿Por qué?
No respondió.
A los pocos minutos escuchamos un golpe todavía más fuerte.
¡PUM!
Entonces la luz del pasillo comenzó a parpadear.
El supervisor tomó las llaves y caminó hasta la cámara.
Yo fui detrás de él.
Cuando abrió la puerta, el aire helado salió de golpe.
Las bolsas estaban perfectamente acomodadas.
Excepto una.
La etiqueta decía que el cuerpo había ingresado esa misma tarde y que la persona había fallecido hacía varias horas.
El supervisor revisó la etiqueta y se quedó completamente quieto.
—¿Qué pasa? —pregunté.
Señaló la bolsa.
Había una pequeña marca de humedad en el plástico, justo a la altura del rostro.
Como si alguien hubiera respirado desde adentro.
El supervisor retrocedió.
Entonces escuchamos un sonido.
Muy bajo.
Casi un susurro.
—Ayúdame…
Me quedé paralizado.
El supervisor cerró la puerta de inmediato y llamó a emergencias.
Cuando llegaron, abrieron la bolsa.
El cuerpo seguía mu**to.
No había ninguna explicación.
Pero mientras revisaban la cámara, uno de los técnicos encontró algo extraño.
En el interior de la bolsa, escrito desde dentro con los dedos sobre la condensación, había una frase:
“NO SOY EL QUE ESTÁ AQUÍ.”
Nadie entendió qué significaba.
Hasta que revisaron las cámaras de seguridad.
A las 2:16, un minuto antes de que escucháramos los golpes, se veía claramente a alguien caminando por el pasillo de la morgue.
Era un hombre con uniforme.
El problema era que esa noche…
solo estábamos trabajando dos personas.
Y en la grabación, detrás del hombre que caminaba, aparecía una tercera figura.
Una figura que no había entrado por ninguna puerta.
La cámara dejó de funcionar a las 2:17.
Nunca volvieron a encontrar esa grabación.
Y yo renuncié al día siguiente.
Pero hay algo que nunca pude explicar.
Tres meses después, recibí un mensaje desde un número desconocido.
Solo decía:
“Todavía escuchamos los tres golpes.”
El silencio de la medianoche en el pueblo de San Gabriel siempre traía consigo un frío extraño, pero lo que de verdad erizaba la piel de los vecinos era el arrastre pesado de una cadena sobre el empedrado.
Ocurrió por primera vez la noche en que Don Mateo, el anciano ermitaño del cerro, dejó de bajar al mercado. Los pueblerinos sabían que Mateo tenía un perro enorme, de pelaje negro como el azabache y ojos amarillos, llamado **Sombra**. Sombra jamás ladraba; solo vigilaba la entrada de la choza con una devoción casi humana.
Tres días después de la muerte de Mateo, el hambre y la desesperación hicieron que Sombra bajara al pueblo. Los vecinos, asustados por su tamaño y por la creencia de que era un animal de mal agüero, lo ahuyentaron a pedradas. El enorme perro huyó sangrando hacia el monte, arrastrando la gruesa cadena de hierro con la que su dueño solía atarlo por las noches. Nadie volvió a verlo con vida.
Sin embargo, a la semana exacta, la pesadilla comenzó.
A las tres de la mañana, un aullido seco y desgarrador retumbó en las calles vacías, seguido por el inconfundible sonido del metal chocando contra las piedras: *clac, clac, clac*. Aquellos que cometieron el error de asomarse por la rendija de sus ventanas no vieron a un perro ordinario.
Sobre la calle principal caminaba una silueta espectral y gigantesca. Su lomo tocaba los faroles, sus patas no dejaban huellas y de su hocico salía un v***r espeso y helado. Pero lo más aterrador no era su tamaño, sino sus ojos: dos brazas incandesentes que buscaban fijamente las fachadas de las casas.
Esa noche, se detuvo frente a la puerta de la familia Morales, la primera en haberle lanzado piedras. Al día siguiente, la puerta apareció marcada con tres garras profundas y el padre de familia amaneció enloquecido, jurando que durante toda la madrugada sintió una respiración caliente y pesada pegada a su cuello.
Desde entonces, en San Gabriel existe una regla sagrada: si estás en la calle de madrugada y escuchas el arrastre de una cadena pesada, jamás debes mirar atrás ni apresurar el paso. Si echas a correr, **el Perro de la Cadena** sabrá que sientes culpa, te alcanzará en un pestañeo y te arrastrará con él hacia la oscuridad del cerro.
12/04/2026
Tres perros callejeros tenían arrinconada a la gata y sus crías cuando Don Chava salió con lo que tenía en la mano.
Don Chava tiene una tienda de abarrotes en el callejón de siempre y no es hombre de muchas palabras, pero ese martes en la mañana escuchó los maullidos y salió a ver qué pasaba.
Encontró a la gata con sus crías acorraladas y los perros con mala intención. Agarró lo que tenía cerca y se metió. No pensó si era peligroso, simplemente se paró entre los perros y la gata y los espantó. Cuando todo terminó se quedó ahí recuperando el aliento mientras la gata lo miraba con sus crías.
Don Chava metió a la gata y sus crías a la tienda esa noche. Les puso una caja en un rincón, les da de comer todos los días, y cuando preguntan por los gatos dice que son empleados nuevos. Don Chava no es hombre de muchas palabras pero tampoco deja a nadie desamparado cuando puede hacer algo.
Salió a defender lo que no era suyo. Ahora sí lo es.
Asi cómo crees en el bien, crees en el mal? Y en cosas fuera de este plano terrenal
01/04/2026
Trece fantasmas (2001) está muy subestimada. La película tiene un 19% en Rotten Tomatoes y fue un fracaso en taquilla dejando pérdidas muy altas, pero es una de las películas de terror más emblemáticas de todos los tiempos.🎬🖤
Mi esposo comenzó a cambiar antes de morir
-Entre el consuelo y el abismo: Mis últimos días con él
Solo quienes hemos atravesado este valle de sombras podemos creerlo.
Mi esposo murió de fibrosis pulmonar, pero su partida comenzó mucho antes de su último aliento. Un mes antes de fallecer, el velo entre este mundo y el otro pareció hacerse transparente para él.
Las visitas silenciosas
Empezó a ver niños. Sé que lo eran porque estiraba su mano hacia la orilla de la cama y hacía el gesto de acariciarles la cabeza con una ternura infinita. Otras veces, con la mirada fija en los pies de la cama, saludaba a su hermana y a su padre, ambos ya fallecidos. Los veía ahí, de pie, esperándolo en silencio.
Pero no todo era paz.
Había momentos en que el miedo lo sacudía. Gritaba aterrado preguntando quién más estaba en la casa. Para tranquilizarlo, yo recorría la habitación cuarto por cuarto, cerrando puertas y mostrándole que estábamos solos. Él se quedaba callado, pero sus ojos no mentían: permanecían anclados en el pasillo, observando algo que yo no podía percibir.
"No la mires"
Nunca olvidaré el día en que el miedo nos unió en un solo escalofrío. Lo vi mirar hacia el pasillo con un pavor absoluto. Me senté a su lado, le tomé las manos y traté de seguir su mirada. Cuando intenté girar la cabeza para ver qué lo asustaba tanto, él me gritó con una fuerza que no parecía suya:
— ¡No! ¡No la mires! ¡No voltees!
Me apretó las manos con una desesperación desesperada, impidiéndome girar. El frío que sentí en ese instante no era de este mundo. Solo pude abrazarlo con fuerza, compartiendo un terror que no necesitaba explicación.
Los últimos días fueron una batalla perdida contra el dolor y la impotencia. Es difícil no sentirse egoísta; una quisiera retenerlos a toda costa, aun sabiendo que sufren, solo por no soltar sus manos. Hoy, tres años y tres meses después de su partida, el vacío sigue doliendo, pero el miedo se ha ido. Su ausencia me ha vuelto valiente.
Ya no le temo a lo que hay después. Mi único deseo es que, cuando llegue mi turno, sea él quien tome mi mano para guiarme por ese pasillo que alguna vez miró con tanto temor, pero que ahora conoce bien.
A todos los que han vivido esta experiencia que nadie cree hasta que la sufre: un abrazo fuerte. Bendiciones para todos.
Mi hermano empezó a cambiar unas semanas antes de fallecer.
Al principio fueron cosas que cualquiera podría ignorar.
Él decía que no dormía bien, que tenía sueños raros, muy vívidos. Se despertaba en la madrugada mirando hacia algún punto fijo del cuarto, como si algo lo hubiera despertado. Cuando le preguntábamos, solo decía que había “soñado con gente”.
No le dimos importancia.
Pero poco a poco dejó de sonar como algo normal.
Una noche, estábamos cenando como cualquier otro día. Todo tranquilo… hasta que él se quedó completamente callado. Tenía la mirada fija hacia el pasillo que conecta con los cuartos. No parpadeaba, no reaccionaba. Era como si estuviera viendo algo que nosotros no.
Le pregunté qué pasaba… y después de unos segundos me dijo en voz baja:
“¿Tú no la ves?”
Sentí un frío horrible en todo el cuerpo.
Le dije que no había nadie. Pero él empezó a describirla con tanto detalle que hasta hoy me acuerdo: una señora mayor, muy delgada, con un vestido antiguo, como de otra época… parada ahí, sin moverse, solo mirándolo.
Tratamos de tranquilizarlo. Pensamos que podía ser estrés, ansiedad… incluso bromeamos para quitarle peso al asunto.
Pero no fue solo esa vez.
Los días siguientes empezó a ver más personas.
Al principio eran desconocidos, según él. Pero luego empezó a describir a gente que sí reconocíamos… o mejor dicho, que nosotros reconocíamos cuando él las describía.
Un tío que falleció hace años. Una vecina que murió cuando éramos niños. Incluso mencionó a mi abuela… y la describió con una exactitud que me dejó sin palabras, porque él casi no convivió con ella.
Lo más extraño es que él no se asustaba.
Nosotros sí… pero él no.
Decía que solo lo miraban. Que no le hablaban.
Que a veces estaban en la esquina del cuarto, otras veces cerca de la puerta… como si esperaran algo.
Un día, mientras estábamos solos, me dijo algo que todavía me pone la piel de gallina:
“Ya vienen más seguido… antes solo venían de vez en cuando. Ahora ya casi no me dejan solo.”
Le dije que fuéramos al doctor, que eso no era normal. Pero él solo sonrió, una sonrisa rara, tranquila… y me dijo:
“No es una enfermedad.”
Ahí fue cuando empecé a tener miedo de verdad.
La última semana fue aún más intensa. A veces hablaba solo… o parecía escuchar algo.
Se quedaba en silencio, como poniendo atención, y luego asentía ligeramente, como si alguien le estuviera explicando algo.
Una noche me despertó porque entró a mi cuarto. Se sentó en la orilla de la cama y me dijo:
“Ya entendí.”
Le pregunté qué cosa… y me respondió:
“Que no se van a ir… hasta que yo vaya con ellos.”
No supe qué decir. Solo le pedí que dejara de decir esas cosas, que me estaba asustando.
Pero él no parecía preocupado… ni triste… ni confundido.
Parecía… en paz.
Eso es lo que más me inquieta.
La última noche que lo vi con vida fue diferente. Estaba más callado de lo normal, pero también más sereno. Antes de irse a dormir, me tomó de la mano y me dijo:
“No tengas miedo cuando ya no esté. No es como crees… no estamos solos.”
Al día siguiente falleció.
Fue algo repentino. Nadie lo esperaba realmente… aunque ahora, viéndolo en retrospectiva, siento que él sí lo sabía.
Desde entonces no puedo dejar de pensar en todo lo que pasó.
He tratado de convencerme de que fueron alucinaciones, estrés, algo médico… pero hay detalles que no me cuadran. Cosas que él no tenía forma de saber. Descripciones demasiado exactas.
Y sobre todo… la tranquilidad con la que hablaba de todo eso.
No sé qué creer.
No sé si su mente le jugó una mala pasada… o si realmente estaba viendo algo que nosotros no podemos ver.
Y lo que más me da vueltas en la cabeza es esto:
¿por qué parecía que lo estaban esperando?
¿A alguien más le ha pasado algo así con un familiar antes de morir?
Mi tio nos contaba que este ser existe, y llego a tener una experiencia que jamás Pudo olvidar ¿tienes algo que contar ?
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