11/08/2026
🧭Nos ahorramos un mapa.
Toca la I.
I — Información de calidad. Mapas, guías, libros, locales. Nadie sabe más que ellos.
Esta la aprendí siendo el profe.
Yo enseñaba.
Ellos aprendían.
Y aun así, aquel día, la lección me la llevé yo.
Te lo cuento.
Ciclo formativo de Actividades Físicas en Montaña. Una de las pruebas finales se llamaba "Prueba de Guiaje".
Los chavales tenían que prepararse una ruta que nosotros les dábamos.
Comprar los mapas.
Trazar el trayecto.
Calcular tiempos.
Y guiar de verdad, por turnos, con el resto del grupo detrás.
Se aprende guiando.
Nunca siguiendo.
Aquel año la ruta era en Bicorp.
Provincia de Valencia.
Sobre el papel, fácil.
Todo por senderos PR — los de pintura blanca y amarilla que hasta un domingo con resaca sabes leer.
Principios de junio.
Sol de justicia.
Llegamos a mediodía.
Comida ligera.
Dividimos al grupo en dos, cada uno arrancando por un extremo.
El plan: encontrarnos al caer la tarde en un área recreativa a la mitad del recorrido.
En un momento de la ruta al que le tocó guiar, no vio una marca.
Solo una.
Nos metimos por un cortafuegos con más del 30% de pendiente.
Sol vertical.
4 de la tarde.
Las botellas empezando a pesar poco.
Cuando yo, que iba cerrando por detrás, comprobé que aquello no cuadraba con lo preparado, ya era tarde.
Paramos.
Sacamos el mapa.
Y ahí llegó la frase que aún me suena en los oídos.
— Es que el otro mapa no lo compramos. Para lo que quedaba…
Lo que quedaba eran 3 kilómetros lineales.
En el mapa que sí tenían, esos 3 kilómetros medían 6 centímetros.
Y esos 6 centímetros seguían — cómo no — por el mapa que no habían comprado.
Se ahorraron unos euros.
Nos costó la tarde entera.
Se hizo de noche.
Se acabó el agua.
400 metros de desnivel nos separaban del río.
Bajaron voluntarios con lo que nos quedaba de botellas vacías.
Dormimos en un campo de olivos.
Al día siguiente desandamos lo hecho y volvimos al autobús.
Todo el mundo entero.
(Al otre grupo le pasó lo mismo les faltaba ese trozo de mapa)
Todo el mundo con una lección aprendida a fuego.
Y ahí está la I.
Tener mapa, No.
Tener App, No.
Es tener toda la información.
Porque en monte, la información a medias no es media información:
es cero.
Un mapa que se corta a 3 kilómetros del final.
Una App que te pone sol en el valle mientras tú vas por la arista.
Un track descargado sin mirar quién lo subió ni de qué año es.
Una descripción de blog escrita por alguien que fue en abril y tú vas en agosto.
Todo eso te da la sensación engañosa de saber por dónde vas.
Y la sensación de saber, cuando no sabes, es más peligrosa que no saber directamente.
Porque el que no sabe, pregunta.
El que cree que sabe, no.
Y aquel día en Bicorp yo iba con un grupo que creía saber.
Yo incluido.
Así que hoy, sábado, no te vendo nada.
Te dejo una tarea para tu próxima salida:
Antes de hacer la mochila, revisa tu información como si te fueran a examinar.
¿Tienes el mapa entero — no medio mapa?
¿Tienes el track descargado y utilizable sin cobertura — no un "abrir con datos" que te va a fallar en la primera loma?
¿Sabes quién subió el track y cuándo?
¿Has hablado o escrito con alguien que conozca la zona?
¿Tienes plan B si algo no cuadra?
Si a cualquiera de esas la respuesta es "no", ya sabes por dónde apretar antes del sábado que viene.
Nos vemos en el monte,
Francisco y Mari Virtu
P.D. Aquel día en Bicorp me faltó un mapa. Pero también me faltó algo más silencioso: una ficha de ruta bien hecha, con sus tiempos calculados y sus rutas de escape marcadas antes de salir. Justo lo que enseño a hacer, paso a paso, en 5 claves para aventurarte por rutas desconocidas. Porque una ficha de ruta no es papeleo — es la conversación que tienes contigo mismo antes de que la montaña te pregunte. → https://amzn.eu/d/02JQhCLu
PD1: nuestra web está siendo sometida a ataques de bots de IA y ahora tiene puesto a ratos el identificador de humanos de Cloudfare, solo hay que dar a la casilla soy humano.